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Según el Fondo Monetario Internacional, Colombia crecerá este año 5.1 por ciento. Esto es lo primero que el nuevo presidente colombiano, Gustavo Petro, debe garantizar o preservar si quiere hacer un gobierno de izquierda exitoso, como espera media Colombia y media América Latina.

La agenda de gobierno comprometida por Petro es una agenda de izquierda, y la prueba técnica, metodológica e ideológica de ello es que empieza por plantearse un alza significativa de los impuestos.

Es un alza ambiciosa, si la reportan bien los medios, pero indispensable para el resto de su proyecto de gobierno, porque todo lo que quiere hacer cuesta y vale la pena, pero hay que pagarlo. Ver aquí.

Petro quiere una reforma fiscal que le dé 50 billones de pesos colombianos (12 mil 500 millones de dólares, creo). Su programa costaría 19.5 billones, el resto lo aplicaría a reducir el déficit fiscal.

Los 19.5 billones se invertirían en pagar una educación pública superior gratuita, erradicar el analfabetismo y ofrecer una educación preescolar universal.

Crearía equipos de salud itinerantes para prevenir enfermedades y daría financiamiento a secretarías de salud territoriales.

Reformaría el sistema de pensiones para volverlas una garantía de Estado.

Crearía un ingreso mínimo vital. Financiaría el cambio de una economía extractivista a una productiva y la recalificación de trabajadores necesaria para ese cambio.

Plantearía un gran programa de protección de selvas y bosques, dentro de un modelo de economía autosustentable. Crearía un sistema contra la corrupción y pondría en marcha un proyecto de igualdad de género, bajo el mando de su vicepresidenta, Francia Márquez.

Como se le quiera ver, el proyecto de gobierno de Petro luce más coherente y tangible que el de su ocurrente y contradictorio rival.

Lleva sobre los hombros esperanzas excesivas de cambio de época, anuncios de una nueva era. Quienes no lo votaron temen de su autoritarismo y su estilo polarizante.

Junto con mantener el crecimiento económico, Petro debe desengañar a sus seguidores y a sus adversarios en estas materias, ofrecer en cambio un gobierno de izquierda abierto a la pluralidad y a la tolerancia, porque ha triunfado por todo lo alto en un país profundamente dividido. Debe mostrar que es capaz de gobernar para todos.