Los mercados toman un respiro


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Joaquín López-Dóriga OstolazaSin Fronteras


Los principales mercados accionarios de Estados Unidos han registrado pérdidas en cuatro de las últimas cinco sesiones. Los índices Dow Jones, S&P 500 y Nasdaq acumulan un retroceso de 0.8, 0.6 y 0.4%, respectivamente. Este retroceso viene después de una fuerte racha alcista observada durante todo el año y puede ser simplemente una merecida toma de utilidades.

Vale la pena recordar que, al momento de alcanzar un nuevo máximo histórico el 8 de noviembre, el Dow Jones, S&P 500 y NAsdaq acumulaban en el año alzas de 18.5, 14.5 y 24.3%, respectivamente.

El alza ha sido impulsada por cinco pilares principales: i) la expectativa de una reforma fiscal que reduzca significativamente el impuesto sobre la renta a las empresas; ii) la expectativa de una mayor desregulación de algunos sectores y en especial el financiero; iii) la expectativa de que la Reserva Federal (Fed) tomará un camino muy gradual y pausado para normalizar su política monetaria; iv) un mejor desempeño de la economía global, y v) una aceleración en el crecimiento de las utilidades de las empresas.

Para muchos expertos, estos pilares siguen intactos, pintando una buena perspectiva para los mercados en los próximos meses. Sin embargo, la toma de utilidades denota cierta preocupación en dos frentes. El primero recae en la probabilidad de éxito de la propuesta de reforma fiscal del Partido Republicano.

Aunque la agenda del partido y de la administración Trump es altamente compatible en cuanto al plan para reducir impuestos, la propuesta del Senado y la de la Cámara de Representantes tienen diferencias importantes.

Adicionalmente, ciertos legisladores republicanos aún tienen reservas sobre el impacto que tendrían los recortes en las tasas impositivas sobre las finanzas públicas. Asimismo, hay legisladores que todavía no están convencidos de cómo explicarles a sus constituyentes de clase media y clase media-baja cómo un recorte en la tasa del impuesto sobre la renta a las corporaciones (de 35 a 20%) será beneficioso para ellos.

Igualmente, la decisión del Senado de incluir la posible abrogación del Obamacare como parte del paquete fiscal —con miras a financiar la reducción en los impuestos sin causar un mayor impacto a las finanzas públicas— podría alimentar aún más la percepción de que la reforma fiscal está diseñada para beneficiar a los más ricos a expensas de la clase media y baja.

En este sentido, cualquier retraso o rediseño de la propuesta fiscal podría contribuir a una corrección más profunda en los mercados. Sin embargo, en la opinión de este columnista, la administración Trump y el Partido Republicano tienen tanto que perder si fracasan en la reforma fiscal, que tarde o temprano llegarán a un acuerdo definitivo y la implementarán a más tardar en el 2019.

Sin embargo, el escenario más positivo de reforma fiscal ya ha sido descontado por los mercados. El segundo punto que ha generado la toma de utilidades tiene que ver con la percepción de que la Fed se verá obligada a adoptar una trayectoria más agresiva de alzas en la tasa de interés de referencia. Las cifras de inflación publicadas indican un sólido avance de la inflación subyacente, aunque ésta aún se ubica por debajo de la meta de la Fed.

No obstante, la decisión de implementar estímulos fiscales cuando la economía se ubica en pleno empleo y en fase de crecimiento robusto podría traducirse en mayores presiones inflacionarias, obligando a la Fed a ser más agresiva. Por lo pronto, el mercado ha comenzado a descontar de manera más decisiva un alza en la tasa de referencia de 0.25% en diciembre, y para el 2018 podría comenzar a descontar un escenario más en línea con el señalado por la Fed con tres alzas.

En conclusión, los pilares fundamentales de la racha alcista siguen vigentes, pero no debemos descartar periodos de mayor volatilidad y posibles ajustes más marcados. Los riesgos que destacamos en la edición de Sin Fronteras del 10 de octubre siguen contenidos, pero vigentes.

  1. La crisis turca

    En lo que va del año, la cotización de la lira turca frente al dólar pasó de 3.77 a 7.05, detonando una crisis de confianza en la habilidad de Turquía de cumplir sus obligaciones financieras a nivel internacional, situación que amenaza con expandirse a otros mercados emergentes.

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