Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

Los líderes de hoy

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Laura GarzaEnfoque Manual

La imagen que hoy le presento en este espacio es de hace siete días, cuando el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se colocaba el cubrebocas

Un líder enfrenta, no confronta. Se para de frente, no por detrás de quien lo acompaña. Se detiene a escuchar, para después tomar las decisiones a favor de quien le ofreció su confianza. Se preocupa por la empatía y por la unión.

Un líder suele trabajar con visión, sabiendo que cada acción que tome repercutirá en el futuro de cada persona que lo apoya y lo alienta.

El líder político dialoga, mantiene valores, ayuda, aporta y sostiene a su equipo de trabajo y sobre todo, nunca olvida que trabaja para servir al pueblo.

Seguramente usted ya pensó en la ausencia de liderazgo que hoy en día sufrimos los mexicanos y también países como Brasil, Estados Unidos o Reino Unido, por solo mencionar los más obvios.

La imagen que hoy le presento en este espacio es de hace siete días, cuando el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se colocaba el cubrebocas mientras participaba en la inauguración de un colegio cívico-militar en Río de Janeiro.

Un instante, un segundo fue el que captó con su lente el fotoperiodista brasileño Antonio Lacerda de la agencia EFE.

 

Jair Bolsonaro Brasil COVID-19 coronavirus
Foto de EFE/Antonio Lacerda

 

Como diría el Chavo del Ocho “fue sin querer queriendo”, pero es que el presidente de Brasil hizo el movimiento mal, lo colocó erróneamente desde un inicio y bueno, el fotoperiodismo es así de básico, crudo y a veces hasta cruel.

De eso se trata ser fotoperiodista, fotografiar lo que sucede a la vista de todos, que no se le piensa en filtros o en composiciones adornadas para ilustrar las páginas de los diferentes medios impresos.

Bolsonaro y Trump han sido tajantes con no creer en el cambio climático, ni en cualquier postura presentada por los científicos de su país respecto al virus COVID-19 que suman 113 mil muertos en el país del Jogo Bonito y 175 mil más en el país vecino.

Una fotografía que representa la irresponsabilidad como máxima, ante millones de personas que creen fielmente en lo que el presidente de su país dice. Al final de cuentas, fueron líderes votados por sus pueblos.

Bolsonaro dijo que era un resfriado y que no se contagiaba, Trump apeló a que el uso de cubrebocas no era necesario y nuestro presidente López Obrador prefirió mostrar su escapulario de “Detente, enemigo, que el Corazón de Jesús está conmigo” al inicio de la pandemia.

Y miren que yo soy una mujer de fe, católica y practicante, por supuesto que tengo a mis santos a los que les rezo diariamente, y a quienes llevo conmigo en mis pulseras y mi rosario; pero el ser político y jefe de estado no puedes hacer creer a un país de más de 127 millones que solo con traer una imagen nos salvaremos.

Eso es populismo, lo que hace el nuestro y los demás. Gobiernos que señalan y culpan, que demeritan el trabajo de los medios de comunicación, de los científicos y hasta de los propios testimonios de las personas afectadas por el COVID-19.

Frases mexicanas “tenemos dominada a la pandemia”, “aplanamos la curva”, “salgamos a comer a las fondas”, en fin.

Gobiernos como el de Brasil y el nuestro, son los que han buscado escenarios con gente, las giras no canceladas, abrazos, besos, el uso no estricto de cubrebocas en eventos oficiales, e incluso la negación de usar gel antibacterial.

Bolsonario poniéndose mal el cubrebocas fue una situación paradójica, un chiste que se cuenta solo, un reflejo de lo que vivimos en este momento. Una carencia de líderes, un abuso de irresponsabilidad de abuso de poder, al querer controlar a la gente con mentiras descubiertas y actitudes infantiles.

Entonces allí está este hombre, que se contagió del Covid, que gran parte de su equipo de trabajo trajo el virus por sus múltiples viajes y actividades sin descanso, al igual que el nuestro, y parecido con Estados Unidos.

Bien dicen por ahí “no te pongas de pechito”, pero Bolsonaro lo hizo y nos dio este gran retrato que evidencia su trabajo como jefe de estado de su país.

Pero, perdón, es que, así como aparece él me hace pensar en todos los demás. Porque detrás de su “seguridad” de mentirles a su gente, está quien siente una ligera culpa que prefiere esconderse detrás de acciones desdeñosas, de discursos amañados, sin contenido, sin preparación, sin argumentos que muestren el desempeño de su equipo de trabajo.

“No crean que yo vengo aquí ya con ideas analizadas, yo vengo aquí a hablarles de manera sincera, decirles lo que siento, lo que conozco, lo que es mi experiencia” López Obrador.

“Los que quieren mantener al presidente encerrado son partidarios del golpe de Estado”, Bolsonaro.

“Algún día, será como un milagro y habrá desaparecido”. Trump

La negligencia de tres jefes de estado, con la misma narrativa en donde el conocimiento y la ciencia son el enemigo, donde el pueblo siempre será víctima, y donde la verdad absoluta siempre provendrá de la impericia de los personajes al mando, todo en un solo cuadro.

¡Qué bonito es el fotoperiodismo!

Por Laura Garza

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