LEOPOLDO GÓMEZ

Los independientes rumbo a 2018

Los independientes rumbo a 2018


Tan sorpresivamente como irrumpieron en la escena política en 2015, los candidatos independientes se están desdibujando. La arrolladora victoria de El Bronco en Nuevo León, que tanto alarmó a los partidos, anunciaba un papel destacado para estos contendientes en las elecciones de gobernador en 2016 y, luego, en las presidenciales de 2018. Hasta ahora no ha sido así.

El año pasado, los aspirantes ciudadanos fueron numerosos, pero con nulo impacto a nivel estatal. Con excepción de José Luis Barraza en Chihuahua (18.21%), ninguno de los candidatos independientes a gobernador rebasó el 4% de la votación total. ¿Por qué el mal resultado si en algunos estados bastaba un soplido para derrocar al partido oficial?

Los candidatos independientes no solo enfrentan las trabas que les impone la ley electoral. Jaime Rodríguez, hasta ahora el único gobernador salido de esas filas, cumplió con varias condiciones difíciles de conjuntar: carisma, discurso articulado y fuerte, recursos económicos y políticos, una estructura sólida y el usufructo de la oferta antiestablishment.

Para 2016 ningún candidato ciudadano a gobernador pudo replicar la fórmula de El Bronco, sobre todo porque los candidatos de partidos de oposición radicalizaron su discurso en el tema más indignante para la gente: la corrupción de los gobernadores en turno. Los mejores ejemplos los tuvimos en Chihuahua y Veracruz.

El panorama para 2018 tambien se ve complicado para los independientes. Si bien el problema inicial, como varios reconocen,
es el financiamiento, la barrera más importante que enfrentan es que no están solos en la narrativa antisistema.

Entre quienes acarician esta idea sin duda hay personalidades de peso intelectual y reconocimiento social, como el recién pronunciado Emilio Álvarez Icaza. Pero el espacio que buscan ocupar ya lo tiene Andrés Manuel López Obrador y la vía libre que tuvo El Bronco no existe a nivel nacional.

Sin ella, las candidaturas independientes difícilmente pasarán de ser marginales, aunque muchas veces las elecciones se resuelven en los márgenes.