Liz Truss duró en el cargo de Primer Ministro de Reino Unido 45 días, convirtiendo su mandato en el más corto en la historia del Reino Unido.

Sin embargo, en esas dos semanas Liz Truss también pasará a la historia por haber sido la última Primer Ministro en ser recibida por la reina Isabel II y, más importante, por haber desatado un caos en los mercados financieros con sus desatinadas decisiones de política económica.

Como analizamos en nuestra edición del 4 de octubre, el principio del fin de Truss comenzó el viernes 23 de septiembre con la presentación de un ambicioso plan para estimular la economía (estableciendo una meta a mediano plazo de crecimiento anual de 2.5%) basado en una reducción de impuestos y un incremento en los subsidios a los precios de los energéticos.

El paquete sería financiado en su totalidad con un incremento en el déficit fiscal y mayor endeudamiento. Además de resultar inviable en el contexto actual, el plan se presentó sin haber antes generado un consenso dentro del mismo Partido Conservador y sin ser acompañado de un estudio de factibilidad por parte de la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria.

Las consecuencias ya las conocemos, la libra esterlina se depreció a su nivel más bajo en la historia moderna, llegando casi a paridad con el dólar. La tasa que paga la deuda gubernamental de largo plazo de Reino Unido se disparó de 3 a 5%, nivel no visto desde el 2008.

Este movimiento tan brusco en las tasas de largo plazo, que ha sido el más violento desde 1957, implicó una minusvalía brutal para las inversiones de los fondos de pensiones, generando un caos total en el mercado que requirió la intervención decisiva del Banco Central de Inglaterra (BoE, por su sigla en inglés).

Truss trató de corregir el daño pidiendo la renuncia de su ministro de finanzas, Kwasi Kwarteng y dando marcha atrás a los aspectos más controversiales del plan de estímulos.

El nuevo ministro de finanzas, Jeremy Hunt, acabó por eliminar prácticamente todos los recortes impositivos y los mercados se estabilizaron. Las tasas han bajado de su máximo de 4.5 a 3.6% mientras que la libra esterlina se ha apreciado de 1.03 a 1.15 dólares por libra.

Sin embargo, el daño político ya estaba hecho y Liz Truss se vio obligada a renunciar a su cargo, dando pie a la búsqueda de un nuevo Primer Ministro. Este lunes, el Partido Conservador nombró a Rishi Sunak como su nuevo líder y después de una reunión el Rey Carlos el martes, se convirtió en el nuevo Primer Ministro de Reino Unido.

En su discurso de aceptación, Sunak reconoció la profunda crisis económica y prometió trabajar para resolver la problemática. Después del desastre de Truss, que intentó la locura de implementar un plan de estímulos fiscales financiados con un incremento en el déficit fiscal y los niveles de endeudamiento cuando la inflación supera 10% (su nivel más alto en décadas), el mandato económico de Sunak es claro: implementar una política fiscal responsable y ortodoxa.

Esto implica que si Reino Unido insiste en la implementación de subsidios (enfocados a reducir la inflación), éstos tendrán que ser financiados con aumentos en los impuestos y reducciones en otras áreas del gasto.

Rishi Sunak es una figura política que rompe el molde tradicional de Reino Unido.

En primer lugar, Sunak es hijo de inmigrantes de origen hindú pero radicados en África del Este (sus padres emigraron al Reino Unido en los años 70). En segundo lugar, Sunak y su esposa son multi millonarios.

Sunak obtuvo su MBA en Stanford y trabajó en Goldman Sachs y en un par de fondos gestores de inversión antes de convertirse en político. Como político ha ocupado puestos de elección popular como miembro del Parlamento.

Adicionalmente, el nuevo Primer Ministro fungió como ministro de finanzas en el gobierno de Boris Johnson de febrero del 2020 a julio del 2022. En este periodo, Sunak fue responsable de la implementación de medidas de estímulo para amortiguar la crisis económica generada por la llegada del Covid-19.