La inflación general en Estados Unidos durante los 12 meses concluidos en junio alcanzó 9.1%, su nivel máximo en los últimos 40 años.

Para julio, la cifra se ubicó en 8.5%, registrando una desaceleración mayor a la esperada por el mercado, dando pie a la idea de que lo peor de la crisis inflacionaria sucedió en junio y que estamos ante el inicio de una marcada tendencia a la baja en las cifras de inflación.

Como hemos reiterado en este espacio, la economía global ha vivido una tormenta perfecta generada por el choque de oferta resultante de las disrupciones en las cadenas de suministro y el sobrecalentamiento de la demanda agregada (impulsada por los masivos estímulos fiscales y monetarios y la reapertura).

Esta tormenta fue exacerbada por un segundo choque de oferta en las materias primas alimenticias y de energía como consecuencia de la invasión rusa a Ucrania. Esta tormenta perfecta ha contribuido al brote inflacionario más grave de los últimos 40 años.

Afortunadamente, la tormenta ha comenzado a ceder parcialmente. El alivio viene principalmente por una disminución en los precios de materias primas. El precio del barril de petróleo Brent disminuyó de un pico de 122 dólares en marzo a 97 dólares actualmente –comparado con un nivel pre pandemia de 65 dólares.

La caida en el precio del petróleo ha contribuido a que el precio promedio de la gasolina en EU haya bajado más de 20% desde su pico de junio.

El precio del trigo se ubica cerca de 800 dólares por bushel después de haber alcanzado un pico de casi 1,280 dólares en mayo –su precio pre-pandemia oscilaba en los 500 dólares.

Aunque el precio del petróleo, del gas y de algunos granos como el trigo, siguen siendo vulnerables a las tensiones geopolíticas en Europa, el precio del resto de las materias primas debería mantener una tendencia a la baja ante un escenario de desaceleración económica a nivel global y la creciente probabilidad de recesión.

El comportamiento inflacionario en EU también se está beneficiando de una disminución en los precios de los coches usados (cuyo precio había aumentado 32% durante el 2022) y una baja en los precios de la vivienda.

Los precios de las viviendas deberían seguir ajustándose a la baja de la mano de los fuertes incrementos en los costos de los créditos hipotecarios (la tasa de interés fija en un crédito a 30 años se incrementó de 3.1% al inicio del año a 5.5% en la actualidad).

La expectativa de mayores incrementos en la tasa de interés seguirá contribuyendo a moderar la dinámica de precios del sector inmobiliario.

En este contexto, está claro que la formación de precios en los principales componentes del segmento de bienes tiene una tendencia muy favorable para apoyar una tendencia a la baja en la inflación. Sin embargo, la historia es diferente en el segmento de servicios.

Como analizamos en la edición del 25 de agosto de Sin Fronteras, el mercado laboral en EU se mantiene en pleno empleo y las empresas siguen batallando para encontrar gente dispuesta a trabajar ante una disminución en la tasa de participación de la fuerza laboral.

Esta situación ha contribuido a una aceleración en los aumentos salariales. En el 2019, el salario promedio en EU mostraba un crecimiento anual de aproximadamente 3%, después de casi una década de promediar 2% anualmente.

En fechas recientes, este crecimiento se ha acelerado a 5.5% y en sectores como el de hospitalidad y entretenimiento, el ritmo de aumentos se ha triplicado con respecto a la tasa pre pandemia.

Aunque la favorable dinámica de precios en el segmento de bienes es una muy buena noticia, lo que ocurre en el segmento de servicios, especialmente en el mercado laboral, es lo que le quita el sueño a la Fed.

La Fed sabe que la combinación de un mercado laboral con escasez de trabajadores y expectativas de inflación crecientes es un cóctel que complica el combate a la inflación.

Es por eso que la Fed parece estar dispuesta a continuar su ciclo de alzas hasta, contribuyendo a una mayor debilidad en la actividad económica, con tal de combatir el deterioro en las expectativas de inflación.