La semana pasada Banxico dio a conocer su séptimo y penúltimo anuncio de política monetaria del año en el cual decidió incrementar la tasa de fondeo en tres cuartos de punto para ubicarla en 10.0%, como estaba totalmente descontado por el mercado.

Esta es la cuarta ocasión consecutiva que la Junta de Gobierno aumenta la tasa en tres cuartos de punto; sin embargo, en esta ocasión la decisión no fue unánime ya que uno de los subgobernadores votó por un incremento de medio punto.

El mercado tomó la falta de unanimidad y una revisión al alza en los estimados de inflación de Banxico menos pronunciada que en las decisiones anteriores como una señal de que el banco central podría moderar el ritmo de alzas y que el ciclo actual podría estar acercándose a su fin.

El mercado espera que Banxico suba su tasa en medio punto en la reunión de diciembre y un cuarto de punto en la de febrero, con lo que la tasa de fondeo alcanzaría un nivel máximo de 10.75 por ciento.

Los estimados de inflación general se revisaron ligeramente a la baja para el cierre del 2022 (de 8.6 a 8.3%), y el estimado para el 2023 subió ligeramente (de 4.0 a 4.1 por ciento).

Por su parte, el pronóstico de inflación subyacente para el 2022 subió de 8.2 a 8.3%, mientras que el del 2023 se mantuvo en 4.1 por ciento.

Asimismo, Banxico mantuvo su pronóstico de que la inflación podría converger con la meta de 3% durante el tercer trimestre del 2024.

Aunque estas revisiones comparan favorablemente con las llevadas a cabo en las últimas decisiones, Banxico reiteró que el balance de riesgos de la trayectoria prevista para la inflación sigue sesgado al alza.

Otro factor que contribuyó a la percepción de que Banxico podría concluir su ciclo de alzas en febrero con una tasa máxima de 10.75% fue la sorpresa positiva de los datos de inflación de octubre en Estados Unidos –la inflación anual bajó de 8.2 a 7.7% y la subyacente de 6.6 a 3.3 por ciento.

Estos datos avivaron las expectativas de que la Fed también estaría por moderar el ritmo de incrementos y estar próxima a concluir su ciclo de alzas.

En la última publicación de estimados macroeconómicos por parte del Comité de Mercado Abierto de la Fed (FOMC, por su sigla en inglés) en septiembre, la trayectoria para la tasa de fondeo anticipa un incremento de medio punto en diciembre y uno de un cuarto de punto en enero, lo cual dejaría la tasa de Fed Funds en un rango de 4.50 a 4.75 por ciento.

De acuerdo con los mercados de futuros, la probabilidad de que la Fed suba la tasa en diciembre en medio punto pasó de 52% antes de la publicación de los datos de inflación a 81% después de la sorpresa positiva. Sin embargo, esto contrasta con el tono de las declaraciones de varios miembros del FOMC que ven una inflación persistente.

A menos de que la inflación en noviembre muestre una aceleración notable en su ritmo de descenso, es probable que la Fed revise al alza la gráfica de puntos (dot plot) en la actualización de estimados macroeconómicos que acompañará a su última decisión de política monetaria programada para el 14 de diciembre.

Aunque la Fed decida incrementar su tasa en solo medio punto en diciembre, es posible que la gráfica de puntos muestre más incrementos en el 2023 y por lo tanto una tasa terminal más alta a lo estimado por el mercado –algunos miembros del FOMC han hablado de 6 por ciento.

Como hemos reiterado en este espacio, independientemente de lo que haga la Fed, Banxico debe seguir actuando ante el continuo deterioro de la inflación subyacente y de las expectativas de inflación.

Adicionalmente, Banxico debe prepararse también para un posible escenario con una tasa terminal más alta por parte de la Fed y lo que esto podría implicar para la fortaleza del peso frente al dólar que tanto se presume.