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La semana pasada concluyó el Simposio Anual de política monetaria organizado por la Fed de Kansas City en Jackson Hole, Wyoming.

El evento es un foro para el intercambio y discusión de ideas sobre economía y política monetaria que cuenta con la participación de alrededor de 100 personas, incluyendo las cabezas de los principales bancos centrales, ministros de finanzas, académicos y analistas de todo el mundo.

Sin embargo, el perfil de este evento comenzó a crecer de manera importante a partir de la crisis financiera del 2008-09, de la mano de la creciente influencia en los mercados de las medidas de política monetaria implementadas a partir de ese choque.

En esta ocasión, la atención de los mercados estaba centrada en la intervención del presidente de la Fed, Jay Powell, buscando señales sobre el rumbo futuro de las tasas de interés en Estados Unidos.

Hasta antes de la intervención de Powell en Jackson Hole, el mercado estaba apostando a que el incremento de julio que llevó la tasa de interés de referencia a un rango de 5.25 a 5.50% habría sido el último de este ciclo y que la Fed podría comenzar a recortar la tasa en el segundo trimestre del 2024.

Sin embargo, el mensaje de Powell fue contundente: la Fed considera que, a pesar del avance en el combate a la inflación en los últimos 12 meses, ésta sigue siendo demasiado alta.

Por lo tanto, Powell afirmó que la Fed está dispuesta a mantener la tasa de interés en un nivel restrictivo y realizar alzas adicionales hasta asegurar que la inflación baja consistentemente hacia el nivel objetivo de la Fed.

No obstante, Powell también suavizó un poco esta afirmación al reconocer que la Fed actuará con cautela dada la magnitud del alza en tasas desde que comenzó el actual ciclo alcista y el efecto rezagado que suele tener la política monetaria en la actividad económica.

Estas declaraciones dejaron prácticamente sin cambio la expectativa de mercado de que la Fed mantendrá la tasa sin cambios en la reunión de política monetaria del 20 de septiembre (el mercado de futuros asigna una probabilidad implícita de 80% a que la tasa se mantendrá sin cambios, nivel casi idéntico al de hace un mes).

Sin embargo, la probabilidad implícita de un aumento para la reunión de noviembre se incrementó a 60% (desde 43% hace una semana y 33% hace un mes).

Asimismo, el mensaje de Powell también impactó las expectativas sobre recortes para el año entrante. Partiendo del escenario en que la tasa se mantiene en el nivel actual, la probabilidad de un recorte en el primer trimestre del año entrante bajó de 50 a 20%, mientras que la probabilidad de un recorte en la primera mitad del año descendió de 84 a 58 por ciento.

La intervención de Powell este año fue más detallada que la del pasado, pero el propósito de su mensaje fue similar, convencer al mercado que la tarea de la Fed aún no concluye.

Aunque el ansiado soft landing parece estar al alcance de la Fed, Powell reconoció que el nivel actual de tasas se encuentra en territorio restrictivo y que alcanzar la meta inflacionaria de manera consistente podría requerir un periodo de crecimiento por debajo de tendencia y un mercado laboral con condiciones de mayor holgura.

En la opinión de este columnista, esto significa que, a menos de que la inflación dé una sorpresa positiva en las próximas lecturas o que el mercado laboral comience a mostrar debilidad, la Fed volverá a incrementar la tasa antes de que concluya el año y la podría mantener en dicho nivel hasta finales de la primera mitad del 2024.