La semana pasada Banxico dio a conocer su séptimo y penúltimo anuncio de política monetaria del año en el cual decidió incrementar la tasa de interés de referencia en 0.25% para dejarla en 5.0% como era esperado por la mayoría de los especialistas de mercado.

El aumento se dio con cuatro votos a favor y uno en contra. Al igual que en la decisión de septiembre, el único de los miembros de la Junta de Gobierno que votó por mantener la tasa sin cambios fue Gerardo Esquivel.

Banxico volvió a revisar sus estimados de inflación al alza, pero en esta ocasión los ajustes fueron principalmente en los pronósticos de corto plazo. En concreto, Banxico hizo una revisión considerable al alza a sus estimados de inflación general para los próximos tres trimestres y los de inflación subyacente para los próximos cinco.

En el caso de la inflación general las revisiones fueron las siguientes: de 6.2 a 6.8% para el cuarto trimestre de este año, de 5.6 a 6.3% para el primer trimestre del 2022 y de 3.5 a 3.9% para el segundo trimestre del 2022.

En el caso de la inflación subyacente las revisiones fueron las siguientes: de 5.3 a 5.5% para el cuarto trimestre de este año, de 5.4 a 5.8% en el 1T 2022; de 4.8 a 5.3% en el 2T 2022; 4.0 a 4.3% en el 3T 2022 y de 3.4 a 3.5% en el 4T 2022.

Claramente, estas revisiones confirman que el fenómeno inflacionario es menos transitorio y de mayor magnitud de lo esperado. Sin embargo, Banxico mantuvo su expectativa de que la inflación general y subyacente convergerán con su objetivo hacia la segunda mitad del 2023.

Aunque algunos observadores, incluyendo a este columnista, consideraban que un aumento de medio punto en la tasa de fondeo hubiera sido más adecuado como respuesta al considerable deterioro en las expectativas de inflación de corto y mediano plazo, Banxico optó por mantener una postura más gradual pero hay elementos en el comunicado de Banxico que reflejan mayor preocupación por los riesgos inflacionarios. Uno de estos elementos es el reconocimiento de que el choque inflacionario ya no está concentrado únicamente en algunos productos sino que se ha extendido a un conjunto más amplio.

Adicionalmente, Banxico reconoció que en el caso de algunos bienes y servicios el fenómeno no es exclusivamente de carácter transitorio. Además, Banxico reconoció que las presiones inflacionarias a nivel mundial están contribuyendo a un escenario menos acomodaticio para la política monetaria en el plano global.

Este reconocimiento se da al mismo tiempo que la inflación en Estados Unidos alcanzó 6.2%, su nivel máximo desde 1990. Aunque la Fed ha mantenido un tono cauteloso hacia futuro, son cada vez más los especialistas que ven a la Fed comenzando un ciclo de alzas tan pronto como concluya el tapering, lo cual debería ocurrir a mediados del 2022.

Aunque Banxico optó por un movimiento menos agresivo en esta ocasión, la fuerte revisión en las expectativas de inflación de corto y mediano plazos, en conjunto con un contexto menos acomodaticio a nivel global, hacen pensar que Banxico tendrá que prolongar su ciclo de alzas y que el nivel máximo para la tasa de fondeo en este ciclo será más alto al anticipado.

En la última encuesta Citibanamex publicada el 5 de noviembre (antes del anuncio de Banxico), el mercado anticipaba una tasa de fondeo de 6.0% para el cierre del 2022. Es muy probable que este estimado sea revisado en la próxima encuesta para ubicarse en un nivel cercano a 6.25-6.50 por ciento.

La inflación en Estados Unidos alcanzó 6.2%, su nivel máximo desde 1990. Aunque la Fed ha mantenido un tono cauteloso hacia futuro, son cada vez más los especialistas que ven a la Reserva comenzando un ciclo de alzas tan pronto como concluya el tapering.