Lo importante es qué mueve la paridad peso-dólar


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Joaquín López-Dóriga OstolazaSin Fronteras

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Foto de Reuters

Los principales índices bursátiles de Estados Unidos registraron en el 2017 su noveno año consecutivo con rendimiento positivo, obteniendo ganancias superiores a las registradas en el 2016 y también superando ampliamente los pronósticos de los especialistas.

El S&P 500 registró un incremento de 18.4%, alcanzando 2,695 puntos al cierre del año y superando fácilmente el consenso de mercado de 2,360 puntos, dicho consenso implicaba un aumento de tan sólo 5% para el S&P 500 en el 2017. Ni siquiera el pronóstico más optimista que anticipaba un alza de 12% estuvo cerca del resultado final.

El desempeño de los otros dos principales índices, el Dow Jones y el Nasdaq fue aún mejor con incrementos de 24.9 y 29.0%, respectivamente. Este robusto desempeño se dio en un entorno de volatilidad mínima, siendo pocas las sesiones con movimientos bruscos.

Mientras tanto, los mercados de renta fija de largo plazo tuvieron por fin un muy ligero ajuste a la baja que se ha hecho más pronunciado en los primeros días del 2018.

Asimismo, el 2017 fue marcado por la recuperación de los precios de las materias primas, pero éstos se mantienen aún lejos de sus máximos históricos marcados hace unos años.

A diferencia de los ocho años previos, en los que la racha alcista en los principales índices bursátiles de Estados Unidos se explicaba principalmente por un fuerte incremento en los múltiplos precio/utilidad, en esta ocasión el alza se debe en una mayor medida al crecimiento en las utilidades de las empresas y a la expectativa de una aceleración en este crecimiento como consecuencia de la reforma tributaria y de una economía cada vez más sólida.

La razón precio/utilidad del S&P 500 se encuentra por arriba, pero no muy lejana del nivel promedio histórico. Sin embargo, la tasa libre de riesgo —es decir, la tasa de interés de largo plazo— se encuentra aún en niveles históricamente bajos.

Aunque la Reserva Federal (Fed) ha comenzado a normalizar su política monetaria retirando liquidez de los mercados y subiendo la tasa de interés de corto plazo, otros bancos centrales (como el Banco Central Europeo y el Banco de Japón) mantienen una política monetaria altamente acomodaticia.

Las aún favorables condiciones de política monetaria a nivel global, aunadas a un crecimiento cada vez más sólido de la economía y una reforma tributaria que claramente tiene un impacto positivo en la utilidad neta de las empresas en Estados Unidos, ha llevado a la mayoría de los analistas a pronosticar un décimo año consecutivo de rendimientos positivos para los principales índices bursátiles de EU.

El consenso de expectativas para el 2018 arroja un incremento promedio de 7.5% en el S&P 500; sin embargo, el rango va desde un pesimista 3% a un optimista 16 por ciento.

En ausencia de choques geopolíticos y con una economía vigorosa y sin sorpresas en el frente de política monetaria por la Fed, es posible que el S&P 500 tenga otro año muy favorable.

Los principales riesgos a estos optimistas pronósticos son: i) un conflicto geopolítico; ii) un incremento desordenado y mayor al esperado en las tasas de interés de largo plazo; iii) una postura más agresiva por parte de la Fed en cuanto a la normalización de su política monetaria; iv) un incremento abrupto en los precios de las materias primas; v) un regreso del proteccionismo (como había amenazado la administración Trump, pero que no se ha materializado), y vi) un posible proceso de desafuero en Estados Unidos. En el frente económico, las noticias siguen siendo buenas para los mercados, pero el frente político sigue siendo una fuente de incertidumbre.

No obstante, el principal riesgo, a juicio de este columnista, es un incremento repentino en las tasas de interés de largo plazo.

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