Lidiando con el vecino

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Liébano SáenzParalaje

La esperada recuperación económica del vecino necesariamente habrá de repercutir en México, así como los programas de apoyo a empresas, instituciones y personas

La relación bilateral ha cambiado de manera significativa a partir de la suscripción del acuerdo comercial. Las cifras de inversión, comercio y migración hablan por sí mismas. El tema de seguridad regional y fronteriza plantea desafíos mayores que deben ser atendidos y resueltos en el marco de colaboración. No hay lugar a la desconfianza, tampoco a acciones unilaterales que compliquen el entendimiento. Una buena señal que ayer se haya dado el diálogo de los presidentes, un buen augurio que despeja dudas y maledicencia.

Un nuevo gobierno plantea una nueva agenda y nuevos términos de la relación. Sin duda, significan una oportunidad. El gobierno mexicano debe mantener la iniciativa en el cumplimiento del acuerdo comercial no como expresión retórica, sino de estricta observancia de las reglas y principios que contiene. Es evidente que el cambio obliga al cuidado de los valores de certeza, legalidad y corresponsabilidad.

La esperada recuperación económica del vecino necesariamente habrá de repercutir en México, así como los programas de apoyo a empresas, instituciones y personas. Sin embargo, se avizoran tensiones en el ámbito sanitario. El nuevo gobierno se plantea metas muy ambiciosas en el programa de vacunación y tiene con qué. Es muy probable que en cuatro meses estén vacunados más de 120 millones de norteamericanos. Al día lleva más de 16.5 millones de vacunas aplicadas, número que es lo que México se ha planteado como una ambiciosa meta para finales de marzo. Aquí se han aplicado 550 mil. La curva de contagio disminuirá pronto en el vecino, no en México, y eso tendrá muchas implicaciones, la cuarentena a visitantes es el principio.

Es alentadora la postura del nuevo gobierno en el tema migratorio. Los derechos humanos recuperan el lugar que les merece, así como un trato humanitario al migrante. El gobierno mexicano no debe bajar la guardia para el control y seguridad fronterizas. Sería conveniente trasladar a la frontera sur el blindaje del norte a manera de dar respuesta, más que al tema de migrantes de otros países, lo que debe preocupar al vecino: contención del ingreso de terroristas y del traslado de armas de destrucción masiva; y, para México, el freno al narcotráfico, la trata y el comercio de armas.

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