Le hacen el juego a la delincuencia


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Carlos MarínEl asalto a la razón

Quienes corearon ayer en San Lázaro “¡golpistas!” y “¡ley golpista!”, ¿tendrán idea de cuántos años (y solo por citar dos entidades) han estado actuando en Michoacán o Tamaulipas millares de soldados contra las bandas criminales, que superan con mucho a las corporaciones policiacas estatales y municipales?: ¡once!

Quienes corearon ayer en San Lázaro “¡golpistas!” y “¡ley golpista!”, ¿tendrán idea de cuántos años (y solo por citar dos entidades) han estado actuando en Michoacán o Tamaulipas millares de soldados contra las bandas criminales, que superan con mucho a las corporaciones policiacas estatales y municipales?: ¡once!

La mayoría (gajes de la democracia) de los diputados federales aprobó ayer el dictamen de la ley de seguridad interior que limita a un año la intervención de las fuerzas armadas, plazo que podrá prorrogarse mientras subsista la amenaza delincuencial a la paz pública.

El ex dirigente nacional del PAN Manuel Espino, diputado ahora sin partido, lo dijo bien: aun si esta ley (que requiere pasar por el Senado) tuviese deficiencias, al menos perfila el necesario marco jurídico al recurso militar en asuntos policiacos del que hoy se carece.

Anoche, con Azucena Uresti (MILENIO TV), Juan Ibarrola exhibió lo absurdo de afirmar que la LSI es “militarizar el país” porque, ante la inutilidad de un titipuchal de autoridades civiles, México “ya está militarizado…”.


  1. Palomita y tache

    Aunque mal escritas, las preguntas que se formulan para la consulta sobre el entuerto aeroportuario se antojan sensatas y esto debe reconocerse.

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