La foto con mis cuates

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Laura GarzaEnfoque Manual

Hoy en día el protocolo y la imagen de los gobernantes deberían de ser una mezcla de mayor humanidad y cotidianidad, pero con todo el respeto, ni eso se les ocurre

La política siempre está llena de mensajes, propios de cualquier confusión y de generar información cruzada que no dejan claros los siguientes pasos de las autoridades o líderes en cuestión.

Pero es claro que tenemos un presidente que es y hace todo lo contrario, es tan previsible como sus impulsos, sus enojos e incluso hasta berrinches.

A estas alturas, se sabe quiénes son sus amigos y quién no. A quién le gusta atender y a quién no, y cómo le gusta generar agenda con reproches y divisiones entre clases sociales, basados en si están o no con él.

Eso ya lo sabemos y en cierta forma, ya no nos sorprende del todo; pero lo que en lo personal y creo que aún a muchos sí nos continúa extrañando, es su comportamiento ante las formas  o las maneras en que realiza la comunicación y la imagen política.

El estar dentro del círculo rojo de un presidente, incluye a un grupo de personas especialistas en temas de comunicación, imagen, protocolo, discursos, logística, operación, coordinación, entre muchas otras áreas.

Cada acto que se realiza de manera oficial o privada dentro de las actividades como presidente, conllevan una preparación, insisto se enteren los ciudadanos o no de ella.

El presidente es una figura de poder máximo en el país, que debe de seguir ciertas normas, junto a los usos y costumbres en los actos oficiales, como por ejemplo las reuniones con los nuevos gobernadores electos en nuestro país, después de las elecciones llevadas a cabo el pasado 6 de junio.

Los actos oficiales son los que son organizados por instituciones, se encuentran presentes autoridades y/o representantes de las instituciones y los no oficiales en donde los que asisten y organizan no pertenecen a ellas, entonces el protocolo se determina por quien organiza.

Quién se siente en qué lugar, si hay o no lugares de honor o solo se ubican por los puestos más relevantes y con mayor poder. El protocolo en cada acto, es lo más semejante a ser cortés.

Cada país guarda sus distintos manuales de protocolo y ceremonial, se acude a ellos para darle continuidad, respeto y honor a quienes organizan y visitan, según sea el caso. Así se de manera nacional, diplomática, oficiales, visitas oficiales, Presentación de Cartas Credenciales u otras ceremonias de estado.

Es decir, siempre hay un cómo hacer las cosas y, donde participa el presidente, aún más.

Pues bueno, aunque todo esto no se cumpla en la memorable 4T, siempre existe una ligera esperanza de que se hagan bien las cosas.

Durante la semana, el presidente Andrés Manuel recibió a los gobernadores electos de  Baja California, Baja California Sur, Campeche, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas.

Cinco horas para conversar y comer asuntos de interés, al menos eso fue lo que declaró López Obrador en su cuenta de twitter.

Alfonso Durazo, Víctor Castro, Evelyn Salgado,Marina del Pilar, Layda Sansores, Indira Vizcaíno, Rubén Rocha, David Monreal, Lorena Cuellar, Miguel Ángel Navarro y Alfredo Ramírez Bedolla, todos con el gusto de haber representado el partido y la causa propia del presidente.

Las fotografías de eventos de esta índole suelen ser obligadas, porque son encuentros que vislumbran acuerdos venideros y se posicionan como una mera expresión visual que atribuye una relación entre los que aparecen.

Es decir, “se reunieron”, “estuvieron presentes”, “acordaron”, aunando la percepción de quienes vemos desde afuera.

Pues la foto oficial de este encuentro, nos dejó boquiabiertos a todos, porque de formalidad no tuvo nada. Fue más como un encuentro entre cuates, sin ningún tipo “incluso”, de respeto hacia el presidente de nuestro país.

 

Foto: EFE.
Foto: EFE.

 

Los culpables de primera mano son su gente de comunicación y su fotógrafo, eligieron un lugar que no favorecía a nadie y que tampoco daba ningún tipo de jerarquía a la máxima autoridad, que en este caso es López Obrador.

Las fotografías grupales también tienen que ser tomadas bajo una técnica que incluye saber cómo organizar y acomodar a los involucrados, qué elementos se incluyen, cómo entra la composición para transmitir la formalidad de un acto laboral.

El número de personas, sus respectivos puestos, la altura, la distribución entre hombres y mujeres, la iluminación y la coordinación a la hora de dar del click y lograr transmitir un mensaje de unidad.

Este último, podríamos decir que unidad y confianza, la hay; tanto que la relajación a la hora de sentarse por parte de los caballeros deja mucho qué desear.

Por eso este tipo de fotografías en donde se incluyen autoridades, Jefes de Estado y en este caso nuevos gobernadores debe de ser de pie.

El estar de manera vertical, es decir totalmente de pie nos emula la seriedad de estar en un encuentro en donde se respeta la presencia y sus rangos de quienes están allí, o sea meras reglas de cortesía.

Si las características físicas de los presentes resaltan mucho una de la otra, buscas cierta unicidad. Si no encuentras forma de sentarlos, no los fuerzas a sentarlos en el “cómo puedan”.

Tanto habla pésimo de quien coordinó la fotografía, como de quien la toma.

El presidente Andrés Manuel no debió de haber estado sentado en un sillón pequeño junto a dos mujeres, aunque nos deje recuerde su gusto porque la familia de Salgado Macedonio quedar en el poder en el estado de Guerrero.

López Obrador luce incómodo corporalmente porque no puede extenderse, ni siquiera tocar a ninguna de las dos gobernadoras a su lado.

Los caballeros en las dos orillas están descoordinados y sin duda parecerá ser los que menos cercanos son a él. Quedan como los “ahí pónganse ustedes”.

Las piernas juntas, abiertas o incómodos. Quien sonríe, quien se carcajea y quien muestra su desinterés por estar allí.

La imagen es un recurso  para distinguir a quien es ejercen el poder, y desde la historia se ha ligado a quien tiene más, quien habita espacios ostentosos, palacios, con obras de arte milenarias, con estatuas y perfección.

La sala en donde fue tomada, muestra de la elegancia y opulencia de Palacio Nacional. Lo material como lo más importante, incluido el candil hermoso que aparece arriba a la izquierda y ellos, en pequeño, todos juntos, sin ningún orden, sin política, sin proyecto, sin liderazgo.

Ya veremos cómo es la siguiente fotografía del encuentro que llegue a tener en la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) que integra a todos los mandatarios estatales.

Es más, ansío ver su reunión con “los otros” gobernadores electos, los de  Nuevo León, Querétaro, San Luis y Chihuahua , porque estoy segura que en esa no habrán este tipo de carcajadas, ni mucho menos un trato de cuates, como a los que vemos aquí.

Hoy en día el protocolo y la imagen de los gobernantes deberían de ser una mezcla de mayor humanidad y cotidianidad, pero con todo el respeto, ni eso se les ocurre.

La foto que representa todo y nada.

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