Estamos en las últimas semanas del año, se nos acaba el 2021 que parecía que vendría con la certeza de que la pandemia terminaría, que podríamos volver a nuestras vidas sin utilizar el cubre bocas y al mismo tiempo, que ya existiera una vacuna o cura para prevenirnos de su peligro.

Pero no, el año se termina y el brindis aquél ha quedado en el olvido porque este año también muchas familias se han roto por la pérdida de sus integrantes a causa del COVID-19.

Este año perdimos más gente, muchos en la línea cercana. Cifras con nombre y apellido y mucho dolor.

Si nadie nos prepara para la muerte, mucho menos a las despedidas lentas y lejanas. Como si todo se tratara de una película de ciencia ficción, donde el cuerpo de uno de nuestros familiares se vuelve intocable y peligroso, incluso para uno mismo.

Millones de personas han visto a sus familiares morir a través de una ventana, de una pantalla de Ipad o teléfono prestado. Las despedidas han sido frías y efímeras.

¿A dónde se va el cuerpo? ¿De quién me despido?

La revista Time ha lanzado su selección anual de las mejores fotografías de este año, en donde los sucesos más importantes a nivel periodístico están reflejados en el trabajo de los fotoperiodistas de todo el mundo.

La imagen que vemos en este espacio fue captada por la fotoperiodista Meredith Kohut en el Medical Center en Los Angeles, donde María Salinas Cruz se despide de su marido Felipe al momento de ser desconectado.

Su marido ingresó al hospital por COVID el primero de Enero después de haber celebrado su cumpleaños, en donde lamentablemente se contagió y 27 días después falleció.

El trabajo del fotoperiodista en su momento más rudo, cuando es testigo a una crta distancia del dolor, de los gritos desgarradores y de la muerte, es que lo vuelve los ojos que no deben dejar de mirar, de observar y de adentrarse a la emoción a su alrededor por medio de su cámara.

Es así cuando se fotografía el dolor como si fuera tangible, como si nos doliera a usted y a mí.

La mujer con el vidrio de por medio, viendo a su marido a lo lejos, como un cuerpo en soledad que ha dejado de respirar y que tampoco podrá volver a tocar.

Las manos en el vidrio para sentir que “algo” toca, algo que le acerque al amor de su vida, que la una a él hasta el último día de su vida, como se prometieron aquel día de la boda.

Toca para no sentirse sola, para simular que el calor propio de sus manos la abocan a él.

Pero en la realidad es que nada es así, sus ojos portan la mirada del dolor y el llanto de la zozobra.

Todo en una sola foto, y a casi dos años de vivir en esta nueva realidad de pandemia diaria, seguimos sin creer que “tanta” precaución es innecesaria.

La muerte por el COVID-19 seguirá siendo uno de los principales temas en todas las selecciones de imágenes en el periodismo, porque aún no entendemos que el peligro sigue estando presente.

Si quieren ver el resto de las imágenes entren a https://bit.ly/3IpFbZe y vean que muchos más fotoperiodistas se la juegan todos los días desde sus puntos de cobertura para acercarnos a las realidades que comúnmente solemos ignorar.

Meredith Kohut
Meredith Kohut