En estos tiempos de división de pensamiento e ideales políticos, de estar o no de acuerdo de manera tajante con el gobierno federal nos ha colocado en peldaños que cualquier opinión o incluso análisis que vaya en contra de lo que se dicte desde el palacio, nos vuelve opositores radicales.

La comunicación en los altos niveles de la política siempre ha llevado una estructura, una planeación que se va evidenciando conforme pasa el tiempo. Los gobiernos se entienden, comunicando, y se dan a entender con la gente transmitiendo la información que les revele las acciones que se están tomando.

Hoy se comunica una cosa, se dice otra, y los mexicanos nos separamos claramente entre los que no entendimos nada y los que parece que entendieron a la perfección

Estamos revueltos, confundidos y desorientados con la gran parte de las acciones que comunican desde adentro del gobierno e instancias federales.

Los analistas hacen el favor de explicarnos el rumbo, pero a la semana siguiente hasta ellos resultan sorprendidos con la voltereta que dan y resulta que, con tan solo estos tres años del sexenio, nuestro país ha perdido el rumbo.

La diplomacia es una de las áreas que más se ha hecho notar en cuanto al descuido en el tema de comunicación y protocolos.

El último y más grande ejemplo fue el comunicado que el presidente giró al Parlamento Europeo. Todos lo leímos una y otra vez, jurando y asegurando que se trataba de una mala broma, hasta que llegó la mañana del viernes y constatamos que todo era verdad, que cada palabra era una bofetada para la diplomacia mexicana.

El canciller Marcelo Ebrard ha llevado su rol como si no pudiera bajarse de una montaña rusa del parque de diversiones 4T. Cuando apenas sube, baja y baja de golpe, cuando parece que tiene el control lo pierde con una curva pronunciada a toda velocidad. Ojo, no es solo él el que va en el carrito, sino el país entero.

En el tema que a mi me compete y disfruto analizar, que es el de la imagen, les comparto la fotografía del saludo oficial con la visita de Alejandro Mayorkas, titular del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos quien estuvo en la capital para tener una reunión de trabajo sobre el flujo migratorio y las fronteras.

De nueva cuenta dos factores, el primero es la falta del protocolo diplomático y la segunda que no hay fotógrafo que sepa coordinar y posteriormente seleccionar la mejor imagen para difundirla a los medios y agencias noticiosas.

El protocolo diplomático son una serie de normas y/o conductas que los representantes políticos deben de seguir en actos oficiales, como por ejemplo el saludo entre los representantes políticos de casa con los extranjeros, el tipo de recepción o encuentro, la vestimenta, el uso de banderas y símbolos nacionales de cada país, la forma en que se deben nombrar a los mandatarios, entre muchos otros rubros.

Los protocolos diplomáticos no solo son para cuando se tiene una visita de algún jefe de estado, sino también para visitas de embajadores, mandatarios y representantes de otros países.

Ebrard lo sabe y estoy segura que su gente también, y entonces caigo en el abismo de la confusión entre que si ha dejado de importarle o deja el tema a un equipo incompetente a la hora de cuidarlo y cuidar la imagen de nuestro país.

No olvidemos la foto reciente con el ministro español de Asuntos Exteriores José Manuel Albares, en donde nuestro canciller aparece con una carcajada incómoda y el saco abierto.

Aclaro, aquí el tema no es que cuando los personajes se vean no puedan reírse, equivocarse, desabrocharse el saco y de más cosas casuales, sino que a la hora de la fotografía, las posturas de ambos países deben respetarse y mostrar la seriedad del encuentro con una imagen que evidencie el éxito de la reunión/visita.

En la fotografía de hoy con Mayorkas, no se ríe pero aparece con los papeles y un estuche en el antebrazo, como si fuera pasando por un pasillo y se encontrara al titular de Seguridad Nacional de EUA. Esta fotografía debió de haber estado agendada en tiempo y forma y ambos debieron de haber dejado papeles y haber hecho el saludo.

Segundo, la postura de nuestro canciller pareciera más la de visitante que la del anfitrión. ¿Por qué? Porque el norteamericano no se mueve, no hace ningún esfuerzo, incluso pareciera que jala hacia él a Marcelo que no le queda de otra mas que estirarse, haciendo que se vea inclinado y eso en la política entre dos países como México y Estados Unidos es mucho.

Ellos ganan en esta foto.

Insisto, no solo son los representantes sino el equipo de comunicación que parecen perdidos y sin conocimiento alguno sobre el tema. Pudieron haber hecho esta foto y después las adecuadas y estas jamás debieron de haber sido enviadas para su difusión, no había necesidad, pero parece que su tarea es distribuir las imágenes menos cuidadas y las que peor imagen nos dan como país.

Eso se ha vuelto la tarea diaria, agacharnos debajo de la mesa por la vergüenza que nos da, y no tiene que ver con estar o no de acuerdo con los ideales de la 4T, es lo que es y a simple vista no hay duda de que no lo estamos haciendo bien.

Alejandro Mayorkas y Marcelo Ebrard.
Foto: EFE/ Secretaría de Relaciones Exteriores