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Cristiano es el símbolo de la aspiración endiosada. El juego perfecto, el cuerpo perfecto, las mansiones perfectas, los autos perfectos, los triunfos perfectos y una supuesta vida perfecta. Por eso todos van hacia él, para ver qué dice, qué hace, cómo respira, cómo los mira.

Durante su carrera, ha sumado interminablemente fanáticos de todas las edades. La celebración del gol, es ensayada diariamente por cientos de miles de niños en sus equipos de futbol o en sus cuartos.

¿El efecto Cristiano comienza por apagarse después del Mundial? Lo dudo mucho, aunque su futuro sea en Arabia Saudita, los 200 millones por temporada sigue colocándolo en la punta del deseo.

Cristiano se lleva gran parte de Qatar por sus declaraciones, por la incesante esperanza de su país en él, por ser su último mundial, porque todos creían que lograría llevar a Portugal hasta la final.

La prensa se iba encima de él en cuanto podía, las escenas desde el día uno fueron muy similares a las que vemos en la fotografía del fotoperiodista Abedin Taherkenareh de EFE.

Los fotógrafos no sentían ningún tipo de satisfacción al utilizar un telefoto, porque lo mejor y más importante era acercarse lo más que pudiesen a una figura como él. Un hombre que ha creado una esfera a su alrededor difícil de traspasar pero que todos quieren tocar.

La imagen también es un reflejo de la época en la que vivimos, en donde la prontitud en la información es clave para subsistir y el acecho de la cámara es primordial para tener “cómo” ver lo que no puedo ver, yo que estoy lejos, yo que no pude ir al mundial, yo que no soy fanático, yo que veo a través de la lente ajena.

Todos queremos tener una imagen, comprobarles a todos que estuvimos allí, que lo vimos, que la distancia fue corta, que lo fotografié y que me dieron una cantidad nunca antes recibida de Likes y comentarios en las redes sociales.

Cristiano es un efecto mediático para analizar. Messi es otro, sin lugar a dudas, pero ambos con personalidades distintas y burbujas con distinto jabón. A Messi no lo ven tan imposible, porque su personalidad lo hace mirar a la cámara, buscar los ojos de los demás, sonreírles a los niños, detenerse a observar. Ronaldo, no.

La foto es una de esas escenas que valdría la pena verla en el World Press Photo,la fotografía de prensa y un personaje ya histórico, como Cristiano.

Vivimos en la era de la imagen, estén o no de acuerdo, y para muestra, lo que aquí vemos.

El efecto Cristiano - 6c75c8bda03c88dc2ab6a399db47eb8ebdd30f8dw-1024x682
Foto: Abedin Taherkenareh /EFE