Minuto a Minuto

Nacional Iglesia de México pide a las autoridades y al pueblo “no acostumbrarse a la violencia”
La Iglesia advirtió que la violencia en México continúa arrebatando vidas, provocando desapariciones y desplazando familias
Deportes Infantino retira propuesta y abre revisión de la FIFA; ¿qué dijo?
Solicitará determinar si debe encargarse una evaluación externa independiente del actual marco de gobernanza para iniciativas estratégicas
Internacional ICE se encamina a una década sin director nombrado, tras el retiro del nominado por Trump
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se encamina a cumplir una década sin un director aprobado por el Senado de EE.UU.
Entretenimiento “Conmigo no te metas”: Paola Rojas responde a dichos de Alexs Syntek
Paola Rojas pidió a Alexs Syntek no revivir un momento que la lastimó a ella y a su familia
Entretenimiento Madonna vuelve a actuar en los VMAs veintitrés años después del beso con Britney Spears y Christina Aguilera
La leyenda del pop Madonna será la encargada de abrir los MTV Video Music Awards (VMAs) de 2026

Hay el país de los hechos y el país de las conferencias mañaneras del presidente López Obrador. Son realidades aparte. Cada vez más. No sólo no se tocan sino que cuando se tocan se niegan una a otra.

Si alguien quiere saber lo que sucede en el país probablemente el lugar al que no tiene que ir a buscar información es a las conferencias mañaneras del Presidente.

Si alguien quiere saber, en cambio, qué está sucediendo en la cabeza y en el ánimo del Presidente, quizá las mañaneras sean insustituibles.

Preocupa por igual lo que sucede en el país y lo que sucede en la cabeza del Presidente. Entre otras cosas, porque cada vez tienen menos cosas en común. De un lado hechos duros, del otro convicciones impermeables a los hechos.

Hay una gran disonancia pública en esto: lo que sucede en el discurso del Presidente es cada vez menos parecido a lo que sucede en la vida del país.

Hay esa distancia creciente lo mismo en la economía, que en la violencia, que en la eficacia del gobierno.

En los días previos a la Semana Santa que acaba de pasar, la divergencia entre lo que el Presidente dice y lo que el país es, tocó una cima inédita de negación de la realidad. En este caso, el de la realidad legal en que el país está fincado.

El martes 16 de abril de 2019, el Presidente difundió un memorándum firmado por él, con fundamento en ninguna norma conocida, ordenando a sus secretarios de Hacienda, Educación y Gobernación, “dejar sin efecto todas las medidas en las que se haya traducido la aplicación de la llamada reforma educativa”.

Es decir, hizo todo lo contrario de lo que juró al tomar posesión del cargo: “Guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen”.

Ordenó, de hecho, incumplir esas normas.

Por primera vez en nuestra historia, en momentos distintos a un golpe de Estado o una rebelión triunfante, un presidente declaró que no cumpliría las leyes vigentes y ordenó a sus ministros que no las cumplieran.

Fue un momento histórico, por las peores de las razones. Mañana algo más sobre esto.

[email protected]