Las campañas se agitan


leopoldo-gomez2

Leopoldo GómezTercer Grado

Hace dos semanas comenté en este espacio que desde el primer debate presidencial no había noticia capaz de sacudir las campañas. Sin embargo, el video de Juan Barreiro, que apareció en redes hace unos días, ha roto esa calma latente y presagia una escalada de acusaciones que podría reflejarse en las encuestas.

Hace dos semanas comenté en este espacio que desde el primer debate presidencial no había noticia capaz de sacudir las campañas. Sin embargo, el video de Juan Barreiro, que apareció en redes hace unos días, ha roto esa calma latente y presagia una escalada de acusaciones que podría reflejarse en las encuestas.

Ricardo Anaya y José Antonio Meade habían dejado los ataques mutuos para concentrarse en Andrés Manuel López Obrador, pero el jueves pasado un nuevo misil fue lanzado desde el campo priista. Creo que la filtración tiene la misma motivación de los primeros ataques contra el panista: la pugna por el segundo lugar, ahora reavivada por los números en las encuestas que sugieren que la distancia entre Anaya y Meade se ha acortado.

En un escenario, el impacto del video efectivamente podría impulsar a Meade hacia la segunda posición. Los datos muestran que los ataques de la precampaña frenaron el crecimiento del candidato panista. Si el nuevo escándalo desplazara a Anaya a un tercer lugar, el PRI podría aspirar a captar el voto útil anti-AMLO y verse fortalecido en las otras elecciones.

Pero también es posible que sea el candidato panista quien salga reforzado si el video se interpreta solo como parte de una guerra sucia promovida desde el gobierno. Además, el endurecimiento del discurso de Anaya contra el presidente Peña Nieto, evidente desde la difusión del video, podría sumarle adeptos.

Para López Obrador, este choque supone efectos contradictorios. Por una parte, puede afianzarse la creencia de que es el único candidato que está al margen de la podredumbre percibida. Y eso podría acercarlo más al triunfo electoral. Por la otra, sin embargo, el señalamiento —reiterado por Anaya— de que ya pactó con el Presidente podría acabar afectándolo. No me extrañaría que veamos al tabasqueño endurecer su discurso frente al PRI y al gobierno.

Al final, los escenarios son diversos, pero todos han quedado fuera de la reciente dinámica de las campañas. Se ha ido la calma que hacía pensar que ya todo estaba decidido.