La tormenta perfecta


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Joaquín López-Dóriga OstolazaSin Fronteras

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La inminente aprobación de la reforma fiscal en Estados Unidos (EU), la creciente probabilidad de que la Reserva Federal (Fed) tenga que aplicar una política monetaria menos acomodaticia, la complicada renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TCLAN) y las elecciones presidenciales de julio en México son grandes factores de incertidumbre que podrían gestar una tormenta perfecta para la economía mexicana.

Si bien México llega al 2018 con una situación macroeconómica sólida, caracterizada por una mejoría notable en las finanzas públicas y un crecimiento económico aceptable, el panorama es muy incierto, tanto en el frente doméstico como el internacional. En la parte internacional los reflectores han estado puestos sobre la renegociación del TLCAN y la posible salida de EU ante la negativa de México y Canadá de aceptar ciertos cambios propuestos por los negociadores estadounidenses que, a todas luces, serían muy negativos para México y Canadá.

Ante este escenario, se escuchan las voces de varios especialistas afirmando que la salida del TLCAN estaría lejos de representar un golpe mortal para nuestro país, ya que el comercio entre México y Estados Unidos se regiría bajo las reglas de la OMC, donde habría pocas barreras a la entrada de productos mexicanos a EU. Sin embargo, la mayoría de los especialistas también coincide en que la incertidumbre creada por este escenario tendría consecuencias negativas sobre la economía en el corto plazo.

El segundo factor exógeno que podría traer consecuencias negativas para México es la inminente reforma tributaria en EU, donde se anticipa una reducción en las tasas del impuesto sobre la renta (ISR) a nivel corporativo y para personas físicas, entre otras cosas.

La reducción del ISR a personas morales de 35 a 20% en Estados Unidos es una medida que reduce la competitividad de las empresas mexicanas frente a las estadounidenses y además reduce el atractivo de México versus Estados Unidos como destino de inversión para las empresas.

De aprobarse la reforma fiscal en Estados Unidos, México se verá obligado a evaluar la estructura tributaria actual y promover una reforma fiscal de gran calado que busque mejorar la competitividad de las empresas mexicanas y de México como destino de inversión extranjera, forzosamente reduciendo el ISR y eliminando otros impuestos o permitiendo mayores deducciones.

Esta tarea representa un gran reto, ya que la disminución en la recaudación por cualquier reducción a las tasas de ISR en México tendrá que ser compensada por mayores ingresos provenientes de otros impuestos o una reducción en el gasto público.

Por otro lado, la reforma tributaria en EU, justo cuando la economía americana crece a su tasa más robusta en años, podría implicar una política monetaria menos acomodaticia por parte de la Fed.

Esta situación podría obligar al Banco de México a seguir subiendo la tasa de referencia aun y cuando la inflación muestre una tendencia descendente en el 2018.

Finalmente, la elección presidencial del 2018 es de pronóstico reservado.Uno de los candidatos punteros podría, de llegar al poder, revertir algunas de las reformas estructurales que, poco a poco, serán transformacionales para México. La incertidumbre en el panorama doméstico, aunada a los factores exógenos, hacen que el 2018 sea un año complicado.

Afortunadamente, los precios del petróleo se han estabilizado y la plataforma productiva de Pemex por fin ha dejado de disminuir. Una caída en los precios del petróleo sería la última pieza de lo que podría convertirse en una tormenta perfecta.

A pesar de esto, México podría salir bien librado de un 2018 complicado, pero no será fácil.

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