Minuto a Minuto

Internacional Trump descarta “tensiones” con España tras el triunfo de ‘La Roja’ en el Mundial
Sobre la relación bilateral con Madrid, el mandatario comentó: "No, no tengo tensiones. No tengo tensiones con nadie”
Nacional Vinculan a proceso al presunto “tirador de la Atlixcáyotl”, Puebla; seguirá en prisión
El imputado es relacionado con casos en los que vehículos fueron alcanzados por disparos de arma de fuego mientras circulaban
Deportes Video: Lamine Yamal consuela a Messi tras la final del Mundial 2026
Lamine Yamal consoló al astro argentino Lionel Messi tras la final de la Copa Mundial de la FIFA este domingo 19 de julio
mundial 2026 Video: El reclamo de Otamendi a Rodri tras la final del Mundial: “Toda la semana estuviste llorando”
El defensor argentino Nicolás Otamendi reclamó a Rodri unas declaraciones previas a la final del Mundial 2026
Deportes Felipe VI tras conquista de España en el Mundial 2026: “Hoy celebramos un título, mañana recordaremos una leyenda”
El rey Felipe VI celebró a la Selección de España por la conquista del Mundial 2026 en el Estadio Nueva York/Nueva Jersey

Yo quiero dar por terminado el ciclo electoral estadunidense, pero me gustaría apuntar esto: De cumplirse la derrota de Trump, podríamos asistir a un efecto global de recuperación del crédito de la democracia.

En cierto modo la elección de Trump culminó un ciclo de bajos rendimientos públicos y crecientes insatisfacciones sociales con las democracias del mundo.

El descrédito democrático del siglo XXI se hizo sentir igual en las democracias viejas y probadas, como Estados Unidos y Gran Bretaña, en las readquiridas en los 1980s, como las de América Latina, y en las que surgieron del antiguo bloque socialista, a partir de la caída del Muro de Berlín en 1989. La crisis de 2008 fue una sacudida final de ineficacia y descrédito para los órdenes democráticos de todos los países.

El ciclo de malestar y la desconfianza con la democracia tuvo su momento culminante en la elección para la presidencia de Estados Unidos, la más vieja y probada democracia del mundo, de un candidato que era la encarnación misma de la anomalía democrática: Donald Trump.

De un lado, Trump le dio la razón histórica a todos los que reconocían o decretaban la ineficacia, la decadencia, la capacidad de autodestruirse de la vida democrática.

Putin pudo decir lo mismo que Jinping: ¿esa es la democracia que celebran, la que quieren que adopte el mundo, la que es capaz de elegir a Trump, la que es capaz de suicidarse entronizando a su destructor? De otro lado, la presidencia anómala de Trump creó una especie de legitimidad para los líderes autoritarios del mundo que hubieran sido electos, como Trump, democráticamente.

Explicita o implícitamente, estos líderes autoritarios, nacidos de la democracia, han podido ponerse a la sombra de Trump y decir: las barbaridades que yo hago, las hago por decisión de los electores, y son normales hasta en la democracia más vieja del mundo, Estados Unidos.

Que termine el apoyo de los votantes a Trump puede poner fin a la legitimidad que derivan de Trump los gobernantes que se le parecen. Será un alivio que deje la escena esta sombra, este ejemplo global del autoritarismo con votantes.