La refinería de Dos Bocas es inviable, pero al presidente no se le contradice

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Luis Miguel GonzálezCaja Fuerte

La refinería de Dos Bocas se hará, sin importar que cueste el doble y que el Instituto Mexicano del Petróleo diga que es inviable

La refinería de Tabasco no tiene pies ni cabeza, aunque tenga Dos Bocas. Es uno de los proyectos emblemáticos del presidente López Obrador y eso significa que se hará, no importa que cueste casi el doble de lo que dicen las cuentas del presidente. Tampoco es relevante que un informe del Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) diga que la refinería es inviable. Para resolver las contradicciones, la solución es despedir al director del IMP, Ernesto Ríos Patrón,  y cerrar la discusión. Hablar lo menos posible del tema. Después de todo, en estos días el combate al huachicol y el pleito con Fitch se llevan todos los reflectores.

La refinería de Dos Bocas está prevista para hacerse en un predio de 344 hectáreas y tendrá una capacidad de refinación de 340,000 barriles diarios. La secretaria de Energía, Rocío Nahle, ha puesto un plazo de tres años para tener lista la refinería. Ella es la responsable del Plan Nacional de Refinación que incluye, además, la rehabilitación de las otras refinerías que se están cayendo a pedazos. El costo de Dos Bocas, según el gobierno, sería de 150,000 millones de pesos, de los cuales 50,000 millones ya están en el presupuesto del 2019.

El informe del IMP calcula que un proyecto con las características de Dos Bocas se llevaría un año de estudios técnicos y cuatro años de construcción. Costaría 14,740 millones de dólares. Ese estudio no tiene fundamento, dijo AMLO en una conferencia de prensa. Quizá el presidente no ha leído las opiniones vertidas por expertos independientes como Arturo Carranza, Ramsés Pech y Miriam Grunstein. “No hay en el mundo un caso de que un proyecto de estas dimensiones se haya ejecutado en menos de cuatro años… el plazo más probable está entre cinco y siete años”, han dicho estos especialistas, que gozan de amplio reconocimiento.

El presidente y la secretaria Nahle no están para discutir con expertos ni para tolerar que en el gobierno alguien los contradiga. El Instituto Mexicano del Petróleo sustituyó al director incrédulo por uno que está lleno de fe en la narrativa de López Obrador. El nuevo director se llama Marco Antonio Osorio Bonilla y su primer acto fue cerrar filas con el presidente y la secretaria, además de quitarle autoridad al instituto que dirige. El proyecto es técnicamente viable, sentenció. Al IMP no le corresponde presentar “recomendaciones de tipo financiero”, afirma el funcionario.

Como anécdota curiosa, cuando redactó su contrainforme, Osorio Bonilla olvidó ordenar la modificación de la página de Internet del Instituto Mexicano del Petróleo. En ella, la institución sigue ofreciendo un catálogo de servicios de soluciones en gestión de negocios, enfocados a tomadores de decisiones, tomando en cuenta el aspecto financiero.

¿Qué sigue? En marzo se harán las licitaciones para realizar la refinería. La participación será restringida, ha dicho la secretaria Nahle. El gobierno deberá conseguir los recursos para Dos Bocas y para la rehabilitación de las otras seis refinerías, que ahora están operando a 40% de su capacidad. El objetivo es sustituir las importaciones que ahora cubren más de 70% de la demanda nacional. No está claro cuánto costará la rehabilitación de las plantas, pero la nueva refinería requerirá 14,000 millones de dólares. ¿De dónde saldrán? Para resolver “detalles” como éste, cuenta mucho la opinión de Fitch, Moody’s y S&P.