La nueva ley sin telarañas


carlos-marin1

Carlos MarínEl asalto a la razón

Muchos de los mitos que se propalan a punto de nacer la ley de seguridad nacional son reflejo de la confusión, de lecturas descuidadas o mero activismo de los “políticamente correctos”.

Muchos de los mitos que se propalan a punto de nacer la ley de seguridad nacional son reflejo de la confusión, de lecturas descuidadas o mero activismo de los “políticamente correctos”.

Lejos de que el dictamen contemple “perpetuar la militarización” del país, delimita la participación del Ejército y la Marina en funciones policiacas.

Prevé, eso sí, una desagradable supletoriedad, pero a plazo fijo, del mando civil que, sin embargo, impone la obvia incapacidad de todo tipo de autoridades locales.

La ley dispone que se notifique a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos; tiene controles legislativos y se mantienen intactas todas las garantías individuales durante el periodo en que se lleve a cabo la actuación militar.

Marchas de protesta y de las expresiones políticas no son consideradas como “afectaciones” a la seguridad interior; y no es inconstitucional en el sentido que advierten los demagogos.

Aun mejor: disminuye considerablemente la discrecionalidad del presidente para utilizar a las tropas contra las pandillas del crimen organizado, puesto que fija una normatividad y un protocolo.

[email protected]

  1. El carnal Bátiz, fiscal ideal

    Desde que la oposición en el sexenio anterior bloqueó al constitucionalista Raúl Cervantes Andrade, exprocurador general de la República, para que fuera fiscal general, primero, y ministro de la Suprema Corte de Justicia después, con el pretexto de que había sido diputado y senador plurinominal del PRI, he insistido en que entraña una perversa tontería pretender que un aspirante a cargos relevantes en el servicio público carezca de filias y fobias políticas e ideológicas.

    Continuar leyendo

  2. Ex presidentes a la hoguera

    Aunque sugiere poner “punto final” a los señalamientos contra los ex presidentes, Andrés Manuel López Obrador insistió antier en una consulta pública para que sea “el pueblo” el que decida si se les “enjuicia” porque, según él, no solo sabían, sino que estaban involucrados en el hurto de combustibles.

    Continuar leyendo