La muerte del “Eeeh…”


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Carlos MarínEl asalto a la razón

De haber sabido que desde hace poco más de un año la joven hija de un amigo aficionado al futbol tenía la solución para el problema ético del ominoso coro “Eeeh... ¡putooo!”, la habría publicado aquí, y tal vez la Federación Mexicana no tendría que apelar contra las multas que le ha impuesto la FIFA.

De haber sabido que desde hace poco más de un año la joven hija de un amigo aficionado al futbol tenía la solución para el problema ético del ominoso coro “Eeeh… ¡putooo!”, la habría publicado aquí, y tal vez la Federación Mexicana no tendría que apelar contra las multas que le ha impuesto la FIFA.

Sería innecesario esperar que las amplias capas de la población que asumen tal ofensa como parte incorregible de “lo mexicano” se critiquen y se reeduquen.

El remedio no está en los tumultos que gritan desde las gradas protegidos por el anonimato, en el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación o en las instancias disciplinarias futboleras ni en las campañas televisivas con súplicas de algunos seleccionados, sino en el jugador en poder de la pelota (como en las ligas de Europa, cuando se le gritan insultos racistas a jugadores negros).

Bastaría con que, al primer insulto, cualquiera de los 22 jugadores o uno de los tres árbitros parara el balón y, de repetirse el agravio, se suspendiera el juego… y no se devolvieran las entradas.

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  1. Son rateros, no corruptos

    El presidente Andrés Manuel López Obrador llamó ayer a los pobladores de Acambay (Edomex) a no caer en "la corrupción", como entiende el delito de saqueo de combustibles. Su audiencia de centenares lo escuchó con respeto y lo despidió con vítores luego de que repartió apoyos económicos y exhortó a que todos se porten bien y no caigan "en esas actividades"... a sabiendas de ante quiénes hablaba: 10 días antes, en ese municipio, en la comunidad San Antonio Detiña, una turba semejante en cantidad a la del viernes en Tlahuelilpan, Hidalgo, huachicoleó de una toma clandestina y es de suponerse que entre el público estuvieron algunos o muchos de los ladrones a quienes, por su extraña manera de interpretar la realidad, intenta justificar porque son "pobres".

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  2. ‘Huachicoleo’ para principiantes

    Para improvisar tomas clandestinas en ductos y poliductos basta horadarlos y colocar un grifo para extraer el combustible con la misma facilidad con que se toma el agua de una llave de jardín. Se perfora con taladro de mano y una broca de diámetro no mayor a una pulgada (lo que mide una corcholata: 2.5 centímetros), y esto se hace con paciencia para evitar las chispas y el calor (son tuberías normalmente frías, como las gasolinas, y casi heladas porque llevan ríos).

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