La liberación


carlos-marin1

Carlos MarínEl asalto a la razón

Generoso y agradecido por el desempeño de la persona en quien depositó poco más de cinco años su confianza para manejar la compleja política interior y el creciente problema de la inseguridad, Enrique Peña Nieto se cercioró de que Miguel Ángel Osorio Chong anunciara su renuncia en un escenario de excepción, dándole una oportunidad impensable y envidiable para quien sea que sale de un gabinete presidencial.

Generoso y agradecido por el desempeño de la persona en quien depositó poco más de cinco años su confianza para manejar la compleja política interior y el creciente problema de la inseguridad, Enrique Peña Nieto se cercioró de que Miguel Ángel Osorio Chong anunciara su renuncia en un escenario de excepción, dándole una oportunidad impensable y envidiable para quien sea que sale de un gabinete presidencial.

Se sabe que ningún encargado de despacho del Ejecutivo abandona el cargo cuando quiere, sino cuando el Presidente lo decide.

Relevante expresidenciable, a Osorio hay que reconocerle que en el incómodo puesto clave de la administración federal aguantó hasta límites fuera de toda lógica: ni renunció ni fue despedido cuando se fugó por un túnel El Chapo Guzmán, ni se fue ni se le dio el gusto de irse cuando se dio la reaprehensión, ni la hizo de tos ni se le consideró prescindible ante el destape de Meade.

Los mejores retiros se dan en los mejores momentos, y el de la noticia de las actas de nacimiento con un accesible clic, en el multitudinario y aplaudido acto de ayer, fue el ideal para Osorio.

[email protected]