La insalvable paradoja

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Carlos MarínEl asalto a la razón

De la seguridad interior que seguían debatiendo anoche los senadores, al Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos le preocupa el proyecto porque “podría debilitar los alicientes que tienen las autoridades civiles para asumir plenamente sus funciones como agentes encargados de hacer cumplir la ley...”.

De la seguridad interior que seguían debatiendo anoche los senadores, al Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos le preocupa el proyecto porque “podría debilitar los alicientes que tienen las autoridades civiles para asumir plenamente sus funciones como agentes encargados de hacer cumplir la ley…”.

Lo hipotético del incondicional “podría” es aplicable para aventurar lo contrario: así quizás esas autoridades locales pudieran fortalecerse (aunque fuera de forma gradual) y asumir funciones contra la criminalidad para las que han sido tan incapaces que se ha tenido que recurrir a los militares.

De hecho, los “alicientes” han sido no solo onerosos a costillas del presupuesto federal, sino que tienen el sui géneris esencial de la “soberanía”.

Para estos problemas (poblaciones asaltando trenes, robando combustible o aportando base social a las narcobandas) no hay mucho para escoger entre: la solución correcta, que no se ha dado; la incorrecta, que lleva ya once años, y… la militar.

El asalto… aquí reaparecerá el lunes 8 de enero próximo. ¡Feliz 2018! 

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