La idiotez en las campañas


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Carlos MarínEl asalto a la razón

Así como el humor (casi siempre involuntario) le pone chispa a las campañas, los desatinos refulgen también y su destello se antoja proporcional al tamaño de la pendejez que sus autores cometen.


Así como el humor (casi siempre involuntario) le pone chispa a las campañas, los desatinos refulgen también y su destello se antoja proporcional al tamaño de la pendejez que sus autores cometen.

En política, tanto los chistoretes como los desaciertos requieren una dosis de maldad, como la que recicla en su provecho Ricardo Anaya (inventa que lo “andan ya diciendo…”), sin dar crédito a su autor, Andrés Manuel López Obrador: que, “porque no levanta”, a José Antonio Meade lo van a sustituir por su coordinador Aurelio Nuño.

Pero la tontería más centelleante hasta hoy es la de que Andrés Manuel López Obrador está siendo apoyado… ¡por Rusia!

Abortado el misilito de las inexplicables e inútiles pintas electorales en bardas de Caracas, al mismo estulto estratega priista se le ocurrió ligar el dato cierto de que AMLO tiene apoyadores devotos de Chávez y del mequetrefe de Corea del Norte con el trauma Trump y la supuesta injerencia rusa en las elecciones gringas con la campaña del morenista.

Lo que desestiman los impulsores de patrañas es que su tiro suele salir por la culata.

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