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La Historia Mala torea a la Historia Buena

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Héctor Aguilar CamínDía con día

Camino a la Historia Buena que quiere construir (La Cuarta Transformación), el actual gobierno utiliza piezas fundamentales de la Historia Mala que quiere borrar de la Tierra (El Neoliberalismo).

Camino a la Historia Buena que quiere construir (La Cuarta Transformación), el actual gobierno utiliza piezas fundamentales de la Historia Mala que quiere borrar de la Tierra (El Neoliberalismo).

Nadie ha sido tan ortodoxamente neoliberal como el actual gobierno en materia de recortes presupuestales y adelgazamiento del Estado, por definición un ente ineficiente y corrupto en la visión neoliberal.

Ningún gobierno mexicano durante la democracia ha sido tan anti-Estado como el actual, tan partidario de apretarle el cinturón a la burocracia, a los otros poderes, a los órganos autónomos, a las redes de expertos, fideicomisos y programas prescindibles, y abultados por corruptos.

Ningún gobierno mexicano de estos años, tampoco, ha hecho tantas concesiones a la estrategia, neoliberal por excelencia, la joya de la corona de la Historia Mala, que es el libre comercio, con su clímax mexicano: el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el neoliberalísimo Nafta, el actual T-MEC.

Integrarse a EU ha sido la mayor inclinación sacrílega de la Historia Mala del país, empezando con la firma del tratado McLane–Ocampo, en épocas de Juárez, siguiendo con los ferrocarriles porfirianos, con la industrialización que sustituía importaciones de Miguel Alemán, hasta llegar al Nafta estelar de Salinas.

Pero el siguiente paso en el camino Nafta ha sido el T-MEC, ansiosamente renegociado y celebrado por el actual gobierno.

Una tercera pieza de la Historia Mala de injertada en la Historia Buena es el dogma de no endeudarse ni subir impuestos, grandes pecados prohibidos por el neoliberalismo.

Puesto todo junto, podemos decir que la Historia Buena del actual gobierno tiene al menos tres trasplantes dignos de Frankenstein de parte de la Historia Mala: el adelgazamiento del Estado, la integración con EU y la promesa de no cobrar impuestos ni endeudarse.

Si buscara conmemoraciones que hacer para su política de austeridad del Estado, libre comercio y de cero impuestos y cero deuda, el actual gobierno tendría que poner en la mesa a algunos de los personajes históricos que odia, pero cuyas estrategias de gobierno sigue a pie juntillas.

De modo que la Historia Buena propuesta rebosa dogmas de la Historia Mala.

Así es la historia, le da la vuelta a sus transformadores.

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