ENRIQUE CAMPOS

La filtración de la sucesión, sobre los hombros de Yellen

La filtración de la sucesión, sobre los hombros de Yellen


Se filtró nombre y apellido de quien sería el candidato de Trump para presidente de la Fed: Gary Cohn, exjefe de operaciones de Goldman Sachs

Yellen debe seguir adelante junto con el comité de mercado abierto encauzando la política monetaria hacia la neutralidad

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no puede ordenarle a Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal (Fed), que mantenga bajas las tasas de interés para poder cumplir con su promesa de hacer crecer la economía.

Pero lo que sí puede es proponer al Congreso de su país a un candidato para ese puesto que piense igual que él.

Debió ser muy incómodo para Yellen llegar a su comparecencia ante el Congreso a la par que se filtró en la prensa la posibilidad de que Trump no nomine a la actual presidenta para otro periodo al frente del banco central estadounidense.

La filtración llegó con nombre y apellido de quien sería el candidato de Trump para presidente de la Fed: Gary Cohn, exjefe de operaciones de Goldman Sachs y actual director del Consejo Económico Nacional.

Tiene el currículum y las credenciales suficientes para ser titular de la Fed así como la cercanía conveniente con la actual administración, y es predecible que pudiera buscar una mejor coordinación entre la política monetaria y las ideas de Donald Trump.

No hay que olvidar que durante la campaña presidencial Trump acusó a Yellen de mantener las tasas de interés artificialmente bajas para favorecer la economía y con eso ayudar a los demócratas. Su idea de complot lo llevó a imaginar una instrucción directa de Barack Obama a la presidenta de la Fed.

Ya en el poder le encontró el gusto al dinero barato y buscó sugerir la laxitud a un comité de banqueros centrales que hoy está en proceso de neutralizar la política monetaria.

Con toda la presión de las filtraciones sobre su sucesión, Yellen debe seguir adelante junto con el comité de mercado abierto encauzando la política monetaria hacia la neutralidad.

En su comparecencia la presidenta de la Fed volvió a hablar de gradualidad en el regreso de las tasas de interés a niveles similares a los de la inflación. Esto gustó a los mercados, que ven prudencia en ese proceso.

Vio una recuperación moderada de la economía y una inflación baja y pidió poner atención a los planes fiscales de la actual administración ante la incertidumbre de lo que puedan provocar en materia económica.

No habíamos visto la cotización del peso frente al dólar en niveles tan bajos en más de un año. El mismo billete verde que alguien compró en enero en 22 pesos hoy lo tiene que vender en 17 pesos. Mucho tiene que ver con lo que ocurre en torno a la Reserva Federal.

Una parte tiene que ver, por supuesto, con esa visión de moderación de Yellen ante los futuros aumentos de las tasas de interés.

Pero tampoco hay que descartar que desde los mercados no se vea tan mal que el presidente Trump pudiera proponer una paloma monetaria para encabezar el banco central en tiempos que se esperan de recuperación económica.

Puede no ser la decisión más acertada el hecho de plantear laxitud ante las presiones que eventualmente llegarán por la dinámica propia de la economía, pero eso a los mercados financieros les encanta.

ecampos@eleconomista.com.mx