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Internacional Hallan 2.9 toneladas de cocaína en Manta, Ecuador, durante toque de queda
Esta y otras medidas no evitaron que Ecuador cerrara 2025 con una cifra récord de 9 mil 283 homicidios, siendo el país más violento en LATAM
Deportes Accidente en Grandes Ligas: pelotazo manda al hospital a Alex Bregman
Present{o una herida debajo del ojo, sangrado nasal e inflamación; fue llevado a un hospital para someterse a radiografías y una tomografía
Economía y Finanzas Carlos Slim, galardonado por su labor en los negocios y la filantropía
El galardón será entregado el próximo 18 de noviembre durante una ceremonia en el Museo Soumaya de la Ciudad de México
Nacional Normalistas bloquean Autopista del Sol para exigir justicia por los 43
Reclamaron al gobierno federal acceso a los folios que, aseguran, permanecen en poder de la Sedena y podrían contener información relevante
Nacional Asegura García Harfuch que el gobierno mexicano combatirá la impunidad en casos de feminicidio
"Cuando no se ha logrado, lamentablemente, impedir que una mujer sea víctima de esta violencia, nuestra obligación es actuar de inmediato para esclarecer los hechos, detener a los responsables y combatir la impunidad", expuso García Harfuch

En la introducción del libro Vicios públicos, virtudes privadas, Claudio Lomnitz advierte contra las generalizaciones históricas sobre la corrupción.

Ha existido siempre, pero de poco sirve decir que no ha cambiado desde la Colonia.

México enfrenta una corrupción mayor, pero distinta en su origen y en sus consecuencias de la que padeció, digamos, en la última fase del presidencialismo priista: 1982-2000.

La corrupción de antes tenía la forma de una pirámide. La de ahora tiene la forma de una metástasis. O de un embotellamiento.

Durante el fin de la hegemonía del PRI, la corrupción bajaba de la cúspide y escurría por laderas y terrazas hasta la base. La corrupción de ahora baja de los conductos paralelos de la dispersión democrática, a partir del generoso reparto de dinero federal que se hace desde el centro a los gobiernos estatales y municipales.

El nuevo mecanismo lo puso en marcha el presidente Fox en el año 2000, para obtener la colaboración política de la oposición, que no solo era mayoría en el Congreso federal, sino que gobernaba también la capital del país y casi todos los estados.

Entre 2000 y 2015, gracias a los altos precios del petróleo, el presupuesto federal creció 105 por ciento en términos reales: de 2.27 billones de pesos a 4.67 billones (un billón = un millón de millones). En esos mismos años, las transferencias a los estados crecieron de 682 mil millones a 1 billón 390 mil millones de pesos (Luis Carlos Ugalde: “La democracia multiplicó la corrupción, Nexos, num. 446, febrero 2015).

Con todo ese dinero, los presidentes de la democracia aceitaron al Congreso, el Congreso aceitó a los gobernadores y a los municipios, los gobernadores aceitaron a sus congresos locales, que les aprobaron todos sus gastos. 

Hubo dinero de sobra para hacer política. En particular, para aceitar a los candidatos de cada partido  con el dinero ilegal necesario para ganar, pues los topes de gastos electorales de la legislación vigente son una fantasía.

Resultados: piñata federal, parranda de gobiernos locales, subasta de la competencia democrática. Abundaré en esto la siguiente semana.