Minuto a Minuto

Internacional Trasladados a hospitales todos los heridos graves en el descarrilamiento en España
Al menos 21 personas murieron y decenas resultaron heridas graves al descarrilar un tren de alta velocidad con más de 300 pasajeros y chocar contra otro que circulaba por la vía contigua
Economía y Finanzas La UE estudia imponer aranceles de 93 mil millones de euros a EE.UU., según el Financial Times
Esta lista arancelaria se preparó el año pasado y se suspendió hasta el 6 de febrero para evitar una guerra comercial a gran escala
Internacional Los reyes de España siguen muy preocupados desde Atenas el grave accidente de trenes
El accidente ocurrió esta tarde al descarrilar un convoy con más de 300 pasajeros y chocar con otro que circulaba por la vía contigua, a la altura de Adamuz, en Córdoba
Internacional Haitianos en Tijuana: diez años de arraigo, resistencia y obstáculos estructurales
El flujo haitiano hacia México se intensificó tras el terremoto del 12 de enero de 2010, que dejó más de 200 mil muertos y millones de personas desplazadas en Haití
Deportes Juninho rescata el empate para Pumas ante León
El colombiano Diber Cambindo le dio ventaja a León, alcanzado en el segundo tiempo por un cabezazo de Juninho

La honestidad, como la corrupción, es un hecho cultural. Los valores éticos son trasmitidos por gente de prestigio, por los padres y por los compañeros y amigos.

La corrupción es un hecho cultural, dijo el presidente de un país muy cercano que sufre un extraño padecimiento: algunas veces se comporta como una república bananera y, otras veces, puede ser como del primer Mundo.

La corrupción es un hecho cultural, confirma un estudio publicado por la prestigiosa revista científica Nature. La gente común y corriente toma a los individuos más prominentes como ejemplos a seguir. Cuando estos líderes hacen trampa, ponen el ejemplo para que los demás hagan cosas deshonestas y vuelven la trampa una práctica generalizada y aceptable, explican Simon Gächter y Jonathan Schulz. “Si la corrupción es endémica en una sociedad, los padres pueden recomendar a sus hijos una actitud que facilitará la corrupción y la violación de las reglas como una forma de triunfar en ese ambiente corrupto”.

Gächter y Schulz hicieron entrevistas y experimentos con 2,568 personas muy jóvenes de 23 países, entre los cuales se encuentran los extremos en los rankings de corrupción: Suecia, Holanda, Alemania y Guatemala, Tanzania y Marruecos. Se encontraron con que los participantes no eran totalmente honestos ni completamente deshonestos. Cuando uno de los jugadores se daba cuenta de que a su alrededor la trampa era generalizada, se relajaba y hacía trampas. Lo contrario también pasaba: el observar que todos estaban actuando correctamente propiciaba un mejor cumplimiento de las reglas.

La clave del comportamiento honesto o corrupto es algo que Gächter y Schulz llaman el factor de predominancia de la violación a las reglas (PRV: prevalence of rule violations, en inglés). “Si vives en un lugar donde mucha gente trabaja en la economía sombra y evade impuestos, habrá un efecto ‘compadre’ donde la tranza se hará aceptable…”, explican estos investigadores de las universidades de Nottingham y Yale. “Si los políticos ponen pésimos ejemplos como robar elecciones o beneficiar a sus parientes, la honestidad de los ciudadanos se verá golpeada porque la corrupción se fortalece en lugares clave de la sociedad”.

Este estudio no puede ser utilizado para justificar una actitud de resignación frente a la corrupción, mucho menos en un país como México, donde la corrupción tiene un costo equivalente a 10% del PIB, de acuerdo con los cálculos de la Coparmex. Todo lo contrario: estos académicos exponen los mecanismos que multiplican la corrupción y, de este modo, ofrecen algunas claves para combatirla y erradicarla.

La honestidad, como la corrupción, es un hecho cultural. Los valores éticos son trasmitidos por gente de prestigio, por los padres y por los compañeros y amigos. Si a los que se portan con honestidad les va bien, se genera un círculo virtuoso. En palabras de Gächter y Schulz: hay una coevolución de las instituciones y los valores; las instituciones débiles que producen violaciones de las reglas tienen un costo económico, además de que afectan las decisiones individuales relacionadas con la honestidad, afectando un comportamiento que es crucial para el funcionamiento adecuado de la sociedad.

El estudio se encuentra disponible en la sección Behavorial Economics, de Nature. Su lectura resulta útil en un momento en el que estamos en el armado del Sistema Nacional Anticorrupción. Por desgracia, no responde a dos preguntas clave: ¿qué se necesita para romper el círculo vicioso que produce la corrupción? ¿Cuánto tiempo tarda el cambio?

[email protected]