Minuto a Minuto

Internacional María Corina Machado dice que le “presentó” a Trump la medalla del Nobel de la Paz
"Le presenté la medalla del premio Nobel", dijo Machado, sin aclarar si le regaló la insigna a Trump ni si él se la quedó
Nacional Lomelí llama a defender la autonomía universitaria como pilar del sistema educativo
Leonardo Lomelí sostuvo que la autonomía no es un derecho que se herede automáticamente, sino una facultad que debe ejercerse y defenderse
Nacional Ildefonso Guajardo se deslinda de Samuel ‘N’, vinculado a proceso por asesinato de Carlos Manzo
“Al finalizar mi periodo en la Cámara de Diputados el 31 de agosto de 2024, concluyó la relación laboral con García Rivero", señaló Guajardo
Nacional Celebra consejera Irene de la Cruz respaldo de Sheinbaum a la autonomía del INE
La consejera electoral manifestó que el diálogo es un "ejercicio sano" y que desde el INE se está muy pendiente del debate
Economía y Finanzas México avanza rumbo a revisión del T-MEC para consolidar comercio trilateral
México busca fortalecer y consolidar los mecanismos actuales del T-MEC para aumentar el crecimiento del comercio y empleos en los tres países

Hace un año escribí en este espacio que, contrario a la opinión generalizada de que el ascenso de Morena implicaría su muerte, “el PRD podría ser el partido que defina la próxima elección presidencial”. Los resultados de este domingo confirmaron su papel crucial en la arena electoral y reforzaron su importancia de cara a la sucesión.

En Nayarit ganó la coalición Juntos por Ti, encabezada por el PAN y el PRD, y en el Estado de México, la suma de votos del PRD y Morena casi alcanza 50 por ciento. Sabemos que siete de cada diez votantes del PRD tenían como segundo destino a Morena. De haber ido juntos, sin duda estarían celebrando la victoria.

Hacia 2018, esta posición de fuerza le abre tres caminos al PRD:

El primero es ir solo, con candidato propio. Aunque difícilmente ganaría, mantendría su identidad como partido independiente, con todas las prerrogativas que la ley le concede, y tendría peso específico en el Congreso. Este escenario también convendría al PRI, pues nada resta más votos directos a Morena —el partido a vencer en 2018— que un PRD dividiendo a la izquierda al ir por su cuenta.

Aliado con el PAN, el PRD podría ganar la elección y formar gobierno. Un buen acuerdo de coalición le permitiría encabezar varias áreas estratégicas e incidir en la agenda federal. El PAN, además de evitar una alianza PRD-Morena, sumaría votos, si bien en esas condiciones muchos electores de izquierda quizá preferirían irse con Morena.

La otra posibilidad es que el PRD se alinee con Morena; sin duda, la unión ideológica natural. La fuerza de esta candidatura de izquierda sería enorme y constituiría el peor escenario para el PAN y para el PRI. Sin embargo, también es cierto que el PRD sería copartícipe de una victoria que, ante el peso abrumador de Morena y de Andrés Manuel López Obrador, podría diluirlo como partido.

Así, aun desde el cuarto lugar a escala nacional, con menos de 10 por ciento de las preferencias según las más recientes encuestas de Consulta Mitofsky, en cualquier escenario, el PRD estaría en condiciones de decidir la elección del próximo año.