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En comunicación política le denominan spin. Parece que, el spin para esta semana era que el show fuera copado por la casa de La Gaviota en Los Pinos. Pero una raya más a ese tigre resultó manida para la gente. Y lo que se ha robado el show son las casas y empresas de un secretario de Estado.

Era, sin embargo, un spin destinado al fracaso: “Casa de La Gaviota” hay una sola para la opinión pública, y ninguna otra podrá opacarla. Será siempre La Casa Blanca de Las Lomas, que hizo pública un reportaje realizado por el equipo de Aristegui Noticias.

Mientras, el equipo de Carlos Loret de Mola dio a conocer que el director de CFE, Manuel Bartlett, es dueño no de una casa, sino de un “imperio inmobiliario” con 23 casas de lujo, ubicadas en las zonas más exclusivas de la CDMX.

Pero eso había sido hacía dos semanas y, aun así, las 23 casas de un actual secretario de Estado resultaron más atractivas para el público que cualquier casa, de cualquier color, de una exesposa de un expresidente en liquidación, que hasta se disfraza con una novia para cenar en público.

Seguían siendo atractivas las 23 casas de Manuel Bartlett, hasta que, ayer, Loret de Mola hizo otra revelación: sólo en propiedades, la fortuna de Bartlett es 16 veces más grande que los 51 millones de pesos e ingresos anuales por 11 millones que declaró como servidor público de la 4T.

Así que el spin de la casa de La Gaviota en Los Pinos se convirtió en fiambre, pues el reportaje detalla que el jefe de nuestra segunda empresa pública más grande (después de Pemex) ocultó en su declaración patrimonial 12 empresas, algunas relacionadas con la propia CFE.

De hecho, una de las empresas se dedica específicamente a trabajos de los que se encarga Bartlett en CFE: servicios de fibra oscura y ahorro de energía, aunque tiene otra que podría prestarle servicios también a CFE, como Digilogics, que da servicios de consultoría digital.

De modo que ya el Caso Bartlett salió de plano de la etapa de control de daños en que se encontraba, para entrar en la etapa de cómo la 4T arma la narrativa para relevarlo del cargo, ya que su fortuna choca de manera frontal con la política oficial de pobreza franciscana de los funcionarios.

Incluso, según la investigación, la empresa Cyber Robotics recibió un contrato por adjudicación directa, para vender equipos de salud al actual gobierno, aun cuando, según el presidente, “Bartlett me apoya en el propósito de limpiar la corrupción”.

Ya, sin embargo, no se nota eso en la percepción ciudadana. Y Bartlett parece ser insostenible.

Aun para un gobierno hegemónico.