Minuto a Minuto

Internacional Venezuela abre nueva ruta de diálogo con respaldo de Estados Unidos
"Esperamos que en las próximas semanas continúen las conversaciones entre los partidos políticos venezolanos y el Gobierno Interino": EE.UU.
Nacional Jalisco establece un Récord Guinness del guacamole más grande del mundo
Habitantes de Jalisco obtuvieron el récord Guinness al preparar más de 12 toneladas de guacamole y cumplir con los requisitos de peso e higiene
Deportes #Video La escalofrinate lesión del acanadiense Koné ante Qatar
La grave lesión de Ismaël Koné, mediocampista de Canadá, fue la nota triste de la goleada de Canadá ante Qatar
Internacional ICE da un giro en plan de convertir almacenes en centros de detención para migrantes
ICE transferirá a otras agencias siete almacenes comprados por 700 millones de dólares, pese a que estaban destinados a la detención de migrantes
Deportes Grupo B Mundial 2026: Canadá aplasta a Qatar y asume el liderato de su sector
Canadá tuvo una de sus mejores actuaciones de los últimos años para sumar su primera victoria en el Mundial 2026

Por los vaivenes de la lucha política en el siglo XIX, que poco o nada tenían que ver con la historia de Hidalgo, el padre de la patria fue inventado por sus descendientes, primero como un precursor de la república, luego como un adelantado de la causa liberal y, a la hora de la guerra de intervención, como el padre de inspiración violenta y sin cuartel que necesitaba la nación en riesgo.

Mientras su efigie crecía, reinventada y útil, se desvanecía la de Agustín de Iturbide como autor de la Independencia. El cura Hidalgo ganó después de muerto batallas que no dio. Su nombre fue bautizando plazas, pueblos y aún estados nuevos de la república.

Triunfante la República sobre el Imperio de Maximiliano, Ignacio Manuel Altamirano fraguó la siguiente renovación simbólica del ya invencible cura de Dolores. En brazos de dos discursos de Altamirano, dice O’Gorman, “le llegó a Hidalgo su consagración más alta como divinidad rectora de la patria”, su condición final de “ídolo”.

“Cargado el acento geriátrico“, escribe O’Gorman, “y enterrado el mensaje de odio, vemos ascender a Hidalgo, entre guirnaldas e incienso, a los altares cívicos de la advocación del Divino anciano”.

“Fue su mocedad,” dice el orador, “entrega a la ciencia y a la belleza. Cautivó en la madurez el campo y la artesanía, y tocado de la mano del destino, ya anciano engendró a la patria con su inmenso amor de ciudadano, legislador y mártir”. “Solo con idolatría”, concluye Altamirano, “se paga a Hidalgo”.

Idolatría es la que siguió y sigue hasta ahora. Pero le faltaba a Hidalgo el rasgo que necesitaba para seguir su curso de héroe inexorable rumbo al siglo XX.

Fue el rasgo que le puso Justo Sierra al decir en las postrimerías del Porfiriato que lo importante de Hidalgo era que su revolución había sido “eminentemente social”.

Finaliza O’Gorman: “Ya algo de eso se había dicho, pero no así, ni en momento tan preñado, como que ya estaba en puertas la revolución maderista. He aquí el germen del nuevo Hidalgo, el de nuestros días, el profético precursor del programa revolucionario”: el inspirador de la Revolución Mexicana.

(Cito del discurso de recepción de O’Gorman a la Academia de la Historia, 3/9/ 1964: Nexos.com https://bit.ly/2NYCWTc: “Hidalgo en la historia”).