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Leo que Violeta Barrios de Chamorro sobrevive al paso de los años en su solitaria casa de Managua mientras se extingue en su país la democracia.

Lo leo en el reporte de Carlos Salinas Maldonado escrito para El País: “La ex presidenta que derrotó en 1990 a Daniel Ortega se encuentra enferma y con sus hijos presos o en el exilio”: ver aquí. Los días solitarios de Violeta en Managua tienen la simetría desmesurada de la tragedia.

A sus 92 años, disminuida pero intensa, camina hacia el final lejos de su familia, en un hogar saqueado por la policía, que se ha llevado incluso la chequera con la que se pagaban los gastos, modestos, de la que fuera una de las casas emblemáticas de Nicaragua.

Todo o casi todo en esa casa es ahora el eco de una pérdida. Sus muros conservan fotos de la vida de Violeta con Pedro Joaquín Chamorro, legendario director del diario La Prensa, asesinado en 1978.

Conserva en sus armarios la ropa del difunto y en la cochera el auto acribillado por los esbirros de Somoza. El hijo mayor de ambos, Pedro Joaquín Chamorro Barrios, está preso hoy por oponerse a la instauración de la dictadura de Daniel Ortega.

La hija Cristiana está presa también, detenida en casa de la propia Violeta, por declararse candidata presidencial contra la inminente reelección de Daniel Ortega, cosa prohibida por la ley 1055 de “Defensa de la soberanía”, proclamada por Ortega mismo.

El hijo menor, Carlos Fernando Chamorro, vive exiliado en Costa Rica, sosteniendo un diario digital de oposición a la nueva dictadura, Confidencial, cuyas oficinas en Managua fueron cerradas y vandalizadas por Ortega.

Quizá no existe una familia que haya apostado y perdido tanto peleando por la libertad y la democracia en Nicaragua como la familia Chamorro Barrios. El hecho simétrico y trágico es este: Violeta Barrios de Chamorro se apaga en su casa mientras Daniel Ortega vuelve a apagar la democracia en su país.

La historia de Nicaragua nos enseña que los Somoza y los Ortega son difíciles de erradicar.

Que pueden ganar el poder, pero también ganan la deshonra, y que los Chamorros y las Violetas prevalecerán.