La respuesta de la alianza opositora a su derrota en 4 de las 6 elecciones estatales el domingo 5 de junio, ha sido levantar la mano y poner la pelota en una cancha más propicia a su causa.

En una conferencia de prensa conjunta, PAN, PRI y PRD establecieron desde ahora que no votarán las reformas constitucionales que el Presidente tiene en el horno: ni la reforma electoral ya enviada, que desmonta al INE, ni la reforma de la Guardia Nacional, aún por enviar, que constitucionaliza el carácter militar de ese cuerpo.

La oposición puede parar estas dos reformas en las dos cámaras, negando en ambas la mayoría calificada que requieren, lo cual pondrá fin a todo intento de reforma legal trascendente por lo que resta del actual gobierno.

No es poco lo que la oposición ha decidido contener. De hecho es marcarle un límite a la profundidad de los cambios legales que el gobierno pueda plantearse todavía.

Desde el punto de vista político, la llamada “moratoria constitucional” sirve también para quitarle espacio a la especulación sobre posibles divisiones políticas de la oposición ante las propuestas legislativas del gobierno.

Desde ahora queda claro que no jugarán el juego de hacer como que negocian algo que en el fondo no está sujeto a negociación, pues el gobierno quiere ver aprobadas sus reformas sin ningún cambio fundamental. La definición anticipada de la alianza en estas materias, sin embargo, va más allá del juego oposición/gobierno.

Da garantías a millones de mexicanos preocupados por la posible destrucción del INE y por la inconsulta militarización del país. El INE se ha ganado el respeto de todos, menos del gobierno y sus aliados, que siguen jugando el juego antidemocrático de gritar fraude hasta cuando ganan.

Es una astucia originaria del obradorismo: celebrar como limpias sus victorias y rechazar como fraudulentas sus derrotas, aun si ambas suceden en las mismas elecciones.

Contener la ofensiva gubernamental contra el INE y la militarización del país, es un servicio a la democracia y a la ciudadanía.

La oposición mata aquí dos pájaros de un tiro: actúa eficazmente como oposición y sirve eficazmente a su sociedad.