Guerra interna en el Frente


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Manuel AjenjoEl Privilegio de Opinar

A poco más de un año de los comicios más importantes del siglo XXI, decidieron ser pragmáticos y olvidarse de su antagonismo de origen con el fin de engendrar una criatura para potenciarse uno al otro; se juntaron y dispusieron de la fuerza de los dos partidos de los cuales cada uno en su circunstancia y a su manera dirigen. Alejandra Barrales del PRD y Ricardo Anaya del PAN, concibieron este concepto político con la intención de que ellos, como creadores del mismo, podrán disponer de las dos piezas de caza mayor electoral que entrarán en juego el próximo 1º de julio: el Gobierno de la Ciudad de México y la Presidencia de la República, respectivamente. Decidieron bautizar su engendro como Frente Amplio Opositor, al que, días después, le agregaron el calificativo de Democrático. Pero he ahí que, de esas veces que ocurren muy de cuando en cuando, en uno de esos raros momentos en que las señoras y los señores que se dedican a la política vislumbran que aunque ellos sean los que tocan el güiro, el instrumento pertenece a la ciudadanía, decidieron cambiar, no de intenciones pero sí el nombre de su creación y así surgió el Frente Ciudadano por México. Al poco tiempo el Frente ya ciudadanizado (nada más de nombre para guardar las apariencias), admitió en su seno a una institución política más; aunque menor, poseedora de entre dos y cinco, nada despreciables, puntos en la intención de voto y propiedad de un experimentado político que conoce los círculos infernales de la grilla: Dante Delgado Ranauro y su combo Movimiento Ciudadano.

A poco más de un año de los comicios más importantes del siglo XXI, decidieron ser pragmáticos y olvidarse de su antagonismo de origen con el fin de engendrar una criatura para potenciarse uno al otro; se juntaron y dispusieron de la fuerza de los dos partidos de los cuales cada uno en su circunstancia y a su manera dirigen. Alejandra Barrales del PRD y Ricardo Anaya del PAN, concibieron este concepto político con la intención de que ellos, como creadores del mismo, podrán disponer de las dos piezas de caza mayor electoral que entrarán en juego el próximo 1º de julio: el Gobierno de la Ciudad de México y la Presidencia de la República, respectivamente. Decidieron bautizar su engendro como Frente Amplio Opositor, al que, días después, le agregaron el calificativo de Democrático. Pero he ahí que, de esas veces que ocurren muy de cuando en cuando, en uno de esos raros momentos en que las señoras y los señores que se dedican a la política vislumbran que aunque ellos sean los que tocan el güiro, el instrumento pertenece a la ciudadanía, decidieron cambiar, no de intenciones pero sí el nombre de su creación y así surgió el Frente Ciudadano por México. Al poco tiempo el Frente ya ciudadanizado (nada más de nombre para guardar las apariencias), admitió en su seno a una institución política más; aunque menor, poseedora de entre dos y cinco, nada despreciables, puntos en la intención de voto y propiedad de un experimentado político que conoce los círculos infernales de la grilla: Dante Delgado Ranauro y su combo Movimiento Ciudadano.

Pero una cosa es ser dirigente y otra ser dueño de un partido político, a la señora Barrales y al señor Anaya se les está volteando el chirrión por el palito en sus cotos de poder, a tal grado que la estabilidad del Frente Ciudadano por México está en peligro. Lo que para Alejandra y Ricardo es una tragedia para Dante es una comedia.

En donde más fuerte está el cisma y las protestas es en el PAN. Primero fue Margarita Zavala que asesorada por su marido, Felipe Calderón, quien conoce a Acción Nacional como la palma de su mano, temeroso de que a su esposa le hicieran lo que él le hizo a Santiago Creel hace 12 años cuando el exsecretario de Gobernación foxista ni a melón le supo al michoacano, le aconsejó renunciar.

Con la renuncia de Margarita hubo seis senadores panistas que marcaron su raya con Anaya por gandalla (valgan las consonancias). Los seis senadores identificados con el calderonismo, tienen simpatizantes al interior del PAN (al exterior es más difícil)  éstos —los simpatizantes— a los que se unieron los partidarios de Rafael Moreno Valle, decidieron protestar con mantas impresas con las leyendas: “No al dedazo” “No a la decisión de uno”. Los analistas de la política a la mexicana vaticinan que va a ser muy difícil que Anaya dé su dedo a torcer.

En el PRD existe la convicción más arraigada que en el PAN, de la conveniencia de la alianza en el Frente Ciudadano por México con sus antípodas del PAN puesto que se saben débiles para competir en solitario. Sin embargo, propusieron que la elección del aspirante del Frente a la Presidencia fuera realizada de manera democrática. A esta moción se unió el jefe de Gobierno de la CDMX, Miguel Ángel Mancera, al manifestar que si el Frente Ciudadano por México elige a su candidato por imposición o por dedazo “no estoy dispuesto a participar”.

El viernes de la semana pasada en una cafetería de Polanco, Margarita Zavala, Rafael Moreno Valle y Miguel Ángel Mancera, se reunieron “en secreto” (como se sabe, cuando los políticos se reúnen “en secreto” es cuando llevan uno o más fotógrafos para que todos nos enteremos. Por lo general las reuniones “en secreto” resultan inocuas. Peligrosos, cuando se reúnen “en lo oscurito”).

Los tres aficionados al café y a la tenebra aquí reseñados generaron suspicacias, sobre todo porque su charla casual fue horas antes de que el partido albiazul celebrara su Consejo Nacional. De los tres cafeteadores sólo Moreno Valle y Mancera tienen aspiraciones —cada vez más débiles— a ser tomados en cuenta como candidatos a la Presidencia por el Frente Ciudadano por México. Margarita, en realidad estuvo presente en la reunión porque, según me reveló una de mis fuentes —un mesero al que apodan Pinocho— en su carácter de candidata independiente fue a pedirles a los comensales su firma de apoyo.

La población percibe que el panista Ricardo Anaya está aferrado a ser él, a como de lugar, el candidato del Frente, percepción que puede incidir en las simpatías o antipatías que la alianza política PAN-PRD-MC genere. Si Ricardo Anaya sigue con su afán de querer imponerse como candidato y repartir la mayoría de las candidaturas que estarán en juego entre sus partidarios el Frente Ciudadano por México puede desmoronarse y convertirse en un frente de guerra.

OÍ POR AHÍ

La mujer de César Duarte no sabía nada; la mujer de Javier Duarte no sabía nada; la mujer de Tomás Yarrington no sabía nada; la mujer de Guillermo Padrés no sabía nada y la mujer de Roberto Borge no sabía nada.

¿Cómo chingaos le hace la mía para saber todo?