Grave pifia, el “al carajo” de AMLO

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Carlos MarínEl asalto a la razón

No pareció pensar eso la noche del viernes 18 de enero de 2019 cuando se desplazó a Tlahuelilpan, Hidalgo, pocas horas después de la explosión de gasolina que robaban los pobladores y que causó 137 muertes y un número impreciso de heridos

Muy mal y muy de malas debió andar el presidente López Obrador (suele ufanarse de todo lo contrario) para tratar sin éxito de justificarse por no haber acudido la noche del lunes pasado al sitio en que colapsó el Metro.

Le preguntaron:

–¿Por qué no ha ido a Tláhuac, señor Presidente? ¿Por qué no ha visitado los hospitales? ¿Por qué no lo hemos visto ahí?

Respondió sin titubear:

­–Porque no es ese mi estilo. Eso tiene que ver más con lo espectacular y lo que se hacía antes. No me gusta la hipocresía. Estoy pendiente, estoy solidarizándome con los familiares de las víctimas, me duele mucho, pero esto no es de irse a tomar fotos, ¡eso ya también al carajo ese estilo demagógico, hipócrita! Eso tiene que ver con el conservadurismo…”.

No pareció pensar eso la noche del viernes 18 de enero de 2019 cuando se desplazó a Tlahuelilpan, Hidalgo, pocas horas después de la explosión de gasolina que robaban los pobladores y que causó 137 muertes y un número impreciso de heridos.

Tampoco arguyó tan ofensivo criterio para no visitar en Morelos, el jueves 18 de junio de 2020, un hospital donde el Ejército puso maniquíes en las camas y disfrazó a soldados de enfermeros para hacer creer que eran pacientes atendidos de la peste SARS-Cov-2, cuyas imágenes propaló el equipo de comunicación presidencial.

Su desafortunado “¡al carajo!” contrasta con el recorrido que este sábado hizo por la refinería de Minatitlán, incendiada el mes anterior, donde recordó al trabajador fallecido y posó para la foto, cinco días después de los 26 muertos y 70 heridos del Metro.

Mal y de malas debe haber estado también para ver moros con tranchetes en Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (que preside María Amparo Casar), la prestigiosa organización civil que descalifica y de la que se pitorrea nombrándola “Mexicanos en Favor de la Corrupción”. Se le fue con todo porque recibe financiamiento, entre muchos otros, del gobierno estadunidense, al que envió una carta demandando explicación:

“Es un acto de intervencionismo que viola nuestra soberanía. Estamos pidiendo que nos aclaren. Un gobierno extranjero no puede entregar dinero a grupos políticos de otro país. La Constitución lo prohíbe, no se puede recibir dinero de otro país para propósitos políticos. Es traición a la patria. Es injerencia, es intervencionismo y es promover el golpismo…”.

Falso por completo: en el Libro Segundo, Título Primero del Código Penal Federal sobre los Delitos contra la Seguridad de la Nación y Traición a la Patria no aparece una sola palabra que se pueda aplicar a Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, algunos de cuyos trabajos (uno, ni más ni menos, fue la estafa maestra) han sido aprovechados por la 4T para sembrar la idea de que procura justicia.

Para López Obrador, el dinero que la Agencia Internacional de Desarrollo aporta a MCCI es un patrocinio político, pese a que se trata de una subvención legal que respalda también… al gobierno mexicano.

Y su mal humor se refleja en su abierta, ilegal y rijosa intromisión en las elecciones… _

  1. Nueva pifia del senador Rementería

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