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Donald Trump quiere correr al presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, para poner en su lugar a un banquero central que simplemente haga lo que él quiere, que básicamente es bajar las tasas de interés.

Apenas este lunes pasado Trump una vez más se fue con todo en contra del Presidente de la Fed, insinuó que buscaría su destitución y lo acusó de ser un “estúpido e imbécil” por mantener las tasas de interés en 4.5 por ciento.

Además, le mandó a su jauría a criticarlo por el costo de la remodelación de la sede de la Fed. Ya saben, con el equivalente a la austeridad republicana, Russ Vought, asesor presupuestal del Trump, le mandó una carta a Powell para externar su preocupación por los costos de ese reacondicionamiento.

Pero entonces llegó el dato inflacionario de junio que demuestra que el Comité de Mercado Abierto de la Fed tiene razón en no adelantarse a bajar la tasa de interés.

Cuando los populistas logran de facto hacerse del control de los bancos centrales lo que vemos es que inician ciclos de baja acelerados sin importar que la inflación incluso vaya al alza, lo hemos visto no muy lejos de aquí.

Fue tan revelador el dato de la inflación de Estados Unidos del mes pasado que hasta el secretario del Tesoro de Trump, Scott Bessent, tuvo que moderar un poco los lances autoritarios de su jefe en contra del Presidente de la Fed.

Dijo que Trump no tiene realmente planes de adelantar la salida de Powell, pero que ya inició la búsqueda de su reemplazo para mayo del próximo año.

Mientras tanto, el Índice de Precios al Consumidor pasó de un registro anual de 2.4% en mayo a 2.7% en junio pasado, lo que superó las expectativas del mercado y que, de acuerdo con los analistas de ese país, confirma que ahí está visible el impacto de los aranceles de Trump entre los consumidores.

Lo que amortiguó el impacto financiero ayer fue el hecho de que la inflación subyacente, si bien fue superior en junio al registro de mayo, su incremento fue menor al consenso del mercado. Como sea, este índice inflacionario está en 2.9% anual, lejos de la meta.

Esta es la razón que expuso desde hace semanas Powell para pedir calma antes de pensar en una baja de la tasa de interés. Hoy, tras conocer ese dato inflacionario, el barómetro del mercado se inclina en 96.8% a que la tasa se mantenga sin cambios en el anuncio de política monetaria del día 30 de este mes.

Y para septiembre ya está en 50/50, después de que se tomaba como un hecho que habría una disminución para el cierre del tercer trimestre.

Los aranceles de Trump ya empiezan a dejar estragos en la economía de Estados Unidos y, por lo visto, apenas son los primeros impactos antes de conocer el resultado final de las cartas-amenaza que deben surtir efecto a partir de agosto.

Pero si Trump tiene el poder de destruir el modelo comercial y la autonomía de su banco central, estamos en la antesala de una crisis mayor en no más de un año.

El dato inflacionario de junio que demuestra que el Comité de Mercado Abierto de la Fed tiene razón en no adelantarse a bajar la tasa de interés. El IPC pasó de un registro de 2.4% anual en mayo a 2.7% en junio pasado y de acuerdo con analistas, ahí está visible el impacto de los aranceles de Trump entre los consumidores.