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La semana pasada se llevó a cabo la segunda reunión de política monetaria de la Reserva Federal (Fed), en la que mantuvo la tasa de interés de referencia sin cambio, en un rango de 2.25 a 2.50%, como era esperado por el mercado.

Sin embargo, la curiosidad del mercado estaba puesta sobre el tono del comunicado y la conferencia de prensa, así como la publicación de nuevos estimados macroeconómicos y el dot plot o gráfica de puntos (que revela la expectativa individual de cada uno de los miembros del FOMC sobre la ubicación futura de la tasa de fondeo) buscando señales sobre el rumbo futuro de la política monetaria.

Aunque el mercado esperaba un tono acomodaticio ante la evidente desaceleración del crecimiento y la ausencia de presiones inflacionarias, el mensaje de la Fed fue aún más dovish a lo esperado.

Como parte del anuncio, la Fed confirmó que no habrá más alzas en la tasa de referencia durante el 2019 y que además pondrá fin a su mecanismo de retiro de liquidez del mercado en septiembre.

Esta situación da a entender que la Fed considera que el proceso de normalización de la política monetaria ha llegado a su conclusión de manera adelantada, lo cual no deja de ser sorprendente.

Si hace 10 años se le hubiera planteado a cualquier especialista que la economía de Estados Unidos llevaría una década entera sin experimentar una recesión y que la tasa de desempleo se ubicaría en su nivel más bajo en décadas, es altamente probable que ninguno de dichos especialistas hubiera considerado que el proceso de normalización de la política monetaria concluiría con el nivel actual de tasas de interés y el tamaño actual del balance de la Fed (el balance de la Fed paso de 900,000 millones de dólares previo a la crisis a un nivel máximo de 4,500 millones que se espera disminuya a 3,500 millones para septiembre).

Para dar una idea del contraste en términos de lo que se esperaba, sería el nivel neutral de la tasa de interés al final del proceso de normalización, basta con revisar el comportamiento de las expectativas del dot plot publicado la semana pasada contra el de hace un año.

En marzo del 2018, el dot plot anticipaba cuatro incrementos para el 2018, cuatro para el 2019 y dos para el 2020.

Estas expectativas vaticinaban que la tasa de referencia llegaría hasta 3.4% en el 2020. En contraste, el dot plot publicado la semana pasada refleja una trayectoria de tasas sin cambios en el 2019 y un posible incremento en el 2020, lo cual dejaría la tasa de referencia en un rango de 2.50 a 2.75 por ciento.

A pesar de que el dot plot anticipa un incremento en el 2020, el mercado ha comenzado a descontar que el próximo movimiento de la Fed será un recorte de tasas en el 2020.

Esta expectativa del mercado es consistente con la revisión de estimados de crecimiento económico e inflación hecha por la Fed la semana pasada.

Las expectativas de crecimiento del PIB para el 2019 se redujeron a 2.1% en comparación con 2.5% esperado en septiembre y 2.3% de diciembre.

Mientras tanto, el estimado de inflación para el 2019, después de mostrar incrementos sostenidos durante la primera mitad del 2018, se mantuvo por debajo de 2.0 por ciento.

En este contexto de desaceleración y ausencia de presiones inflacionarias, el cambio de rumbo hacia una política monetaria más acomodaticia por parte de la Fed es justo lo que el mercado quería escuchar.

Este enfoque de política monetaria también es una buena noticia la economía ya que el relajamiento de las condiciones financieras podría contribuir a amortiguar la desaceleración y evitar una recesión, por lo menos en el 2019.

No obstante, no deja de ser preocupante que la Fed haya tenido que concluir su programa de normalización sin haber realmente normalizado las tasas de interés ni el tamaño de su balance.

Esta situación deja poco espacio a la Fed para enfrentar la siguiente recesión, ya que las tasas de interés siguen en niveles muy bajos en términos históricos, y el tamaño del balance de la Fed mantiene un nivel cercano a su máximo.