Es la televisión, estúpido

leopoldo-gomez2

Leopoldo GómezTercer Grado

Todas las mañanas despertamos con el morbo de conocer los caracteres con los que el presidente de Estados Unidos intentará sacudir al mundo. Y, sin embargo, lo que realmente importa a Donald Trump no pasa por Twitter, sino por la televisión.

Todas las mañanas despertamos con el morbo de conocer los caracteres con los que el presidente de Estados Unidos intentará sacudir al mundo. Y, sin embargo, lo que realmente importa a Donald Trump no pasa por Twitter, sino por la televisión.

Como reconoce Ross Douthat en The New York Times (21-03-2018), si bien las redes sociales influyeron en el ascenso de Trump, fue la televisión la que lo hizo presidente: primero, al hacerlo pasar falsamente por un titán de los bienes raíces y, luego, al prodigarle una desmedida cobertura en razón de su celebridad.

Como Douthat argumenta, para el núcleo de la base de Trump, la televisión sigue siendo la principal fuente de información. Tal vez de ahí deriva el peso que el propio presidente otorga a lo que en este medio se dice, aunque no sea siempre cierto.

Solo así se entienden las recientes decisiones sobre política migratoria que concluyeron con el envío de elementos de la Guardia Nacional a la frontera con México.

El domingo de Pascua, Trump alertó en Twitter sobre el peligro que implicaba la llegada de “caravanas” de migrantes, defendió a la patrulla fronteriza, criticó la regla “atrapar y liberar” y fustigó a México por su inacción, para terminar exigiendo el endurecimiento de las leyes migratorias.

Twitter fue la vía, pero la furia fue detonada por una escandalosa nota de Fox News sobre el grupo de unos mil centroamericanos ya internados en México. La importancia de Fox y su cercanía con el presidente es evidente: el fin de semana previo a la embestida contra la migración Trump la pasó jugando golf con uno de sus principales conductores.

Desde las 5:30 de la mañana, el presidente enciende la televisión a la que dedica al menos cuatro horas diarias. Es este medio y no las redes, el que orienta su ánimo y guía su proceder. Si Twitter es el arma política, su gatillo es la televisión.

Así, a pesar de ser el presidente más tuitero, Trump surge como figura pública, construye su candidatura y toma decisiones a partir de un mantra que nada tiene que ver con las redes: “Es la televisión, estúpido”.