Con morbo, me emociona imaginar un tête-à-tête de Hugo López-Gatell con Anthony Fauci, injustamente homologados como estrategas de sus respectivos gobiernos contra la pandemia.

Las medallas profesionales del estadunidense son tan merecidas que Joe Biden lo mantiene en la responsabilidad que tenía desde que, con Donald Trump en la Casa Blanca, empezó a propagarse la peste.

En alto contraste, nuestro lamentable zar ha dado exasperantes y sobradas muestras de ineficacia, y su capacidad de arrastre político es tanta que llegó a decir (marzo de 2020): “La fuerza del Presidente es moral, no de contagio…”. La probabilidad de que ambos dialoguen durante el encuentro que sostendrán los mandatarios estadunidense, mexicano y el premier canadiense es alta porque, como dijo antier López Obrador, los temas a tratar en Washington son:

“Integración económica, migración y salud relacionado con el COVID y la cooperación para enfrentar la pandemia”. En la misma conferencia, reveló que viajará acompañado por “el secretario de Relaciones Exteriores, el secretario de Hacienda, la secretaria de Economía, el director de Migración y el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell…”.

La nómina sorprendió por la inclusión del quinto pasajero, tanto porque fue relegado su jefe formal (el doctor Jorge Florero Alcocer) como porque la admisión presidencial del desabasto de medicamentos, en especial contra el cáncer infantil expresada en los días previos, hizo recordar la manera vil como El Doctor Muerte se atrevió a descalificar la “telenovela” protagonizada por los “golpistas” padres de menores afectados de la letal enfermedad, suplicando, demandando y exigiendo el abasto de sus medicinas.

Como lo demuestra que a ninguno de sus otros acompañantes los mencionara por su nombre, es alta la estima en que lo tiene López Obrador. Al entrometerse en el tema del desabasto, diferente por completo al de la pandemia, López-Gatell se delató corresponsable de la mayor escasez de fármacos que se recuerde y, como quedó evidente en el reproche de López Obrador, es uno de los funcionarios clave que han ocultado información de primerísima importancia al Presidente.

De pena ajena, esta veleta de la 4T dice “sí” a lo que antes dijo “no” y viceversa con la misma cínica cachaza.

Si el 7 de septiembre profirió la canallada “por cada dosis que por acción judicial, estas sentencias de amparo, se desviara hacia un niño o niña, cuyo riesgo es considerablemente menor, se le está quitando la oportunidad a una persona que tiene un riesgo mayor”, dos meses después, como ayer, anuncia sobre las vacunas y sin el menor pudor que “abrimos próximamente niñas, niños y adolescentes de 15 a 17 años, aun sin comorbilidades. Este es el elemento nuevo, explicaremos cuál es la lógica científica detrás de ello…”. ¿Pues no que eso era “desviar”?

La preeminencia de este cuate remite a la que tuvo Rasputín en la corte de la última familia de los zares.

Por eso emociona imaginarlo frente al destroyer Fauci…