Para fines prácticos, las preocupaciones geopolíticas de Estados Unidos no pasan, por ahora, por el continente americano.

América Latina enfrenta esta ola de populismos y no se libra de los regímenes dictatoriales. Sin embargo, no son por ahora asuntos prioritarios en la agenda exterior del gobierno de Washington, DC.

Al contrario, Estados Unidos necesita aliados para hacer frente en los dos flancos internacionales que mantiene abiertos y que son prioritarios para mantener la hegemonía de su país.

Por un lado, Rusia y la verdadera amenaza militar que implica para Europa y con ella para los estadounidenses vía la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Y, por el otro lado, China y la amenaza comercial que representa para la principal economía del mundo.

Así que, un poco de flexibilidad en La Casa Blanca con los vecinos del continente puede tener algún costo político interno, pero mayores beneficios geopolíticos.

Claro, aquí en México el presidente Andrés Manuel López Obrador ha montado todo un espectáculo en torno a la presencia de los dictadores en la Cumbre de las Américas del próximo mes en Los Ángeles, California.

Son cálculos que atienden a satisfacer a aquellos que mantienen una visión trasnochada de una generación que se formó adulando a la Revolución Cubana y que hoy, desde el poder, busca pagar esos favores por aquellas ilusiones juveniles.

La realidad es que al final López Obrador podría dar la impresión de haberse salido con la suya y que al menos Cuba y Venezuela reciban las famosas invitaciones para que sus dictadores pisen suelo estadounidense y asistan a la Cumbre de las Américas.

Venezuela tiene a Nicolás Maduro, pero también tiene mucho petróleo en el subsuelo que sin duda es de gran utilidad para Estados Unidos y sus aliados en estos momentos en los que Rusia presiona a sus enemigos con los energéticos. Ya han dado muestra de cercanía los gobiernos de Joe Biden y Maduro para hacer negocios petroleros conjuntos.

Y Cuba tiene lo mismo que tienen Finlandia y Suecia, una frontera con el enemigo. No es descabellado pensar que, así como Estados Unidos se acerca a Rusia, vía la OTAN, a través de esas dos naciones nórdicas, Vladimir Putin quiera quedar con mayor presencia a tan solo 90 millas de Florida.

Nicaragua también tiene un dictador, represor, en la figura de Daniel Ortega. Pero ese pequeño país centroamericano no ofrece ninguna posición estratégica, así que ese sátrapa sí podría quedar fuera de la Cumbre.

Y si Estados Unidos llegara a decidir que más le conviene cuidar la relación con esos países, aunque sean gobernados por dictadores, mucho más querrá mantener una buena relación con el gobierno democrático pero populista de México.

Así que para el gobierno de Joe Biden estos aliados en el vecindario americano, en estos tiempos de reedición de la Guerra Fría, pues bien valen una Cumbre de las Américas, así como Cuba valió ese aligeramiento recién anunciado a las sanciones y Venezuela es útil para los negocios petroleros.

Eso sí, darle este triunfo político a López Obrador tendrá un precio y seguramente Estados Unidos querrá a cambio de esa medalla integracionista para el régimen mexicano, una posición más firme y contundente en contra del invasor ruso Vladimir Putin.