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No hay duda de que el populismo es el peor escenario para América del Norte y es una posibilidad real, al menos para México y Estados Unidos.

El primer triunfo de Donald Trump en los caucus de Iowa adelanta lo que parece inevitable, un personaje tan dañino para Estados Unidos y el mundo como este republicano tiene amplias posibilidades de ser por tercera ocasión candidato a la presidencia. Todavía no es tan clara su posibilidad de triunfo en noviembre.

Ese paso inicial en las primarias republicanas, más la violencia de su discurso en contra de México, fueron suficientes para que se pasara una factura cambiaria para la moneda mexicana.

Aquel tan cacareado súper peso, que parecía tan afianzado por debajo de los 17, tuvo ayer un descalabro importante por las palabras de Trump, lo que se sumó a las expectativas de un pronto decremento en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal.

A ver si esto también lo dicen en Palacio, pero ayer el peso mexicano fue la divisa más depreciada del mundo.

Los populistas saben que hay millones de personas con derecho a voto que viven en la ignorancia y que son presa fácil de un discurso mentiroso que les mueva los sentimientos.

Donald Trump es una amenaza real para México, porque sí es capaz de cerrar la frontera común tal como lo hizo otro impresentable como lo es el gobernador de Texas, Gregg Abbot. El estado que gobierna perdió millones, pero él ganó fama entre los radicales.

Pero también de este lado de la frontera, el populismo es una realidad que amenaza con extender su presencia y sus daños.

Por la forma en que se conduce en sus planes e iniciativas legislativas, parece que López Obrador no tiene ganas de dejar el poder el próximo 1 de octubre como se lo exige la Constitución.

Y si Trump depreció el peso, quizá algo afectó también la revelación del plan judicial del propio López Obrador, quien ya se frota las manos para ocupar el cargo que dejará vacante en diciembre de este año el ministro de la Suprema Corte, Luis María Aguilar Morales.

Ortiz, Esquivel y sobre todo Batres son la muestra de lo que López Obrador puede hacer con el máximo órgano judicial del país y su confesión, con todas sus letras en la mañanera, es que con cuatro posiciones ya no habrá freno a sus reformas constitucionales.

López Obrador tiene planes de cambiar la Constitución con la batería de reformas que está por presentar, tiene planes de postular a la Corte alguien de la calaña de las nombradas y tiene planes de que una Corte controlada por él no declare la inconstitucionalidad de sus modificaciones, tanto que quizá como estrategia sólo plantee modificaciones a nivel de leyes secundarias.

Donald Trump ya tuvo un primer impacto negativo en los mercados financieros mexicanos, porque la posibilidad de su reelección hoy ya es una realidad.

Pero si en México se acaba de configurar el hecho de que la opción oficialista es una reelección de facto, seguro que veremos daños más profundos para la economía y las finanzas nacionales.

Porque el verdadero peligro para México es, y sigue siendo, el mismo de siempre, sólo que Donald Trump lo complica todavía mucho más.