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Suena a que alguien que anticipa una “devaluación” inminente lo más probable es que tenga unos dolaritos guardados que tiene ganas de vender con alguna ganancia.

No debe ser el caso de Moody’s Analytics, quien se pone histórico con las experiencias anteriores y anticipa esa inminente depreciación del peso frente al dólar. Para agregarle dramatismo al tema, y conseguir titulares, su estudio se llama “La depreciación que viene”. ¿Cuándo? Bueno, sino es ahora, será mañana.

La verdad es que, al cierre de la semana pasada cuando se divulgó este estudio, la reacción fue mucho más política que financiera.

El peso iniciaba la jornada del viernes con una depreciación hasta 20.13. ¿Espanto en los mercados por la inminencia de la depreciación? ¡Para nada! El mismo viernes el peso se aventaba un clavado desde esos niveles arriba de los 20 hasta 19.90 por dólar.

Si fuera un juego de baraja, Fed mata Moody’s Analytics. Resulta que la Reserva Federal de Estados Unidos mandó el mensaje a los mercados que podría tomarse con más calma los siguientes incrementos en la tasa de interés de referencia y esto desató la euforia y, sí, el peso mexicano estuvo invitado al convite.

Pero en la política, el que de inmediato brincó ante la “inminente depreciación que viene”, según Moody’s Analytics, fue el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Ante la falta de resultados propios, este régimen ha hecho de la estabilidad cambiaria y del monto de las remesas una supuesta muestra de sus triunfos.

Así que, el viernes, López Obrador explotó en contra de los que anticipan una depreciación cambiaria y como siempre lo tomaba como un ataque personal de sus adversarios.

Lo cierto es que hasta hoy solo Moody’s Analytics ve esa inminencia de tener que pagar cuatro pesos más por dólar.

No es posible descartar la posibilidad de una depreciación acelerada y repentina del peso o de cualquier otra moneda o activo. Pero en el caso específico de la moneda mexicana dependería de factores que no parecen estar presentes en este momento.

Pandemias, invasiones, guerras, pánico en los mercados o cualquier otro escenario imponderable evidentemente altera los instrumentos financieros de todo el mundo, no solo los mexicanos.

Ahora, hay una lista de temas internos, adjudicables por completo al manejo económico que ha llevado a cabo este régimen, que sí podrían implicar una inminente depreciación.

Ahí está la pésima señal del Paquete Económico para el 2023 que dispara la deuda y calcula mal el comportamiento económico. Quizá la 4T no quiera recordar, pero las firmas calificadoras tienen un ojo encima del desempeño financiero del gobierno federal, de Pemex y de la CFE. Y el grado de inversión de México está en la rayita del papel basura.

El populismo que padecemos tiene al sector exportador mexicano ante la inminente aplicación de sanciones comerciales si Estados Unidos decide llevar a México ante un panel del T-MEC por el trato discriminatorio a sus empresas energéticas.

Hay una lista de amenazas internas que son reales y que son de la autoría del gobierno de López Obrador que sí amenazan al tipo de cambio y todo lo demás.