De la misma forma absurda en que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador decide sacrificar decenas de miles de millones de pesos en ingresos públicos porque en el mundo suben los precios de los energéticos, de esa misma manera está a punto de emprender un camino que lleve a la escasez de productos básicos con aquello de querer controlar los precios de los alimentos, que suben también por circunstancias externas.

La gran mayoría de los mexicanos hoy no tiene ni idea de lo que es vivir en carne propia los estragos que provoca el control de precios.

Lo que sí tiene todavía este país es una mayoría de ciudadanos que se mantienen hipnotizados con el discurso de Andrés Manuel López Obrador que tiene muy presente como el siglo pasado los presidentes del PRI tenían el control político total, como medidas proteccionistas y populistas.

Así que, son unos cuantos los que recuerdan que cuando en México había control de precios, en los anaqueles de las tiendas había pocas alternativas para elegir y en muchas ocasiones escasez de muchos productos. Pero son muchos los que creen que, si López Obrador lo dice, entonces es una buena idea controlar los precios.

Si se pierden ingresos fiscales subsidiando gasolinas y ahora se quieren controlar los precios de los alimentos, que no se fijan tampoco en México, es porque la 4T no quiere que la inflación afecte la imagen presidencial y que su partido político no sufra un castigo electoral. Y será al costo que sea.

Así lo hicieron los gobiernos populistas de los 70 y 80 del siglo pasado y lo único que lograron fue una crisis que duró varias generaciones.

Plantear topes a los precios bajo las circunstancias actuales sería un error que rápidamente pasaría la factura a este mismo gobierno.

Quizá no lo sepan en la 4T, pero hay una invasión en curso en Europa, un conflicto entre dos de los más grandes productores de granos del mundo. Quizá menos habrán notado que los precios del trigo, por ejemplo, tuvieron un impacto inicial de alza de 100% en su precio y que ahora mismo acumula 30% de aumento en dos meses.

Y que pregunten al Banco de México por qué las importaciones de trigo el año pasado aumentaron 60% y las de maíz casi 70 por ciento. Así que, querer jugar al control de precios en contra de los referentes internacionales y cuando hay tal dependencia de las importaciones es algo, por decir lo menos, poco inteligente.

Alguien del equipo gobernante debe tener claro el efecto devastador para la economía, para el consumo, de fijar precios controlados en productos que se importan y se establecen con precios internacionales. Con uno que lo sepa y se lo pueda decir al Presidente es suficiente.

Pero, si con todo y esa información se insiste en el control de los precios de los alimentos, pues hay que prepararnos para un escenario que en este país no hemos visto en casi 50 años. Pero que quede claro que la responsabilidad tendrá nombre y apellido.

Volver al pasado

Error

Plantear topes a los precios bajo las circunstancias actuales sería un error que rápidamente pasaría la factura a este mismo gobierno.

Crisis

Los gobiernos populistas de los 70 y 80 del siglo pasado implementaron controles de precios que generaron una crisis.

Causa externa

El alza de precios es un fenómeno internacional, Estados Unidos y Europa enfrentan las inflaciones más altas en cuatro y tres décadas.

Guerra

Rusia y Ucrania, que protagonizan el conflicto en Europa, son importantes productores de granos, la producción está en riesgo.

Memoria

Muy pocos recuerdan que cuando en México había control de precios, hubo escasez de muchos productos.