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Era algo cercano al suicidio financiero colectivo que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) hubiera optado por subir la tasa de interés de referencia ayer, justo a unos cuantos días del referéndum británico para saber si se van o se quedan de la Unión Europea.

Por eso es que las posibilidades en el mercado eran de 0% para que ocurriera, incluso había un pequeño porcentaje de algunos que creían que la tasa de interés en ese país habría de bajar.

Tampoco es para tanto, una baja implicaría una aceptación de que en diciembre se precipitaron y no es así. La inflación y el desempeño económico estadounidense van al alza aunque sea de forma moderada.

Así que el incremento inicial al cierre del 2015 no fue descabellado.

Pero una cosa es que el banco central de Estados Unidos se dé el lujo de tomar una actitud de wait and see y otra diferente es que otros países puedan tener esa tan estoica posición.

México vive en la bipolaridad de una moneda que se ha devaluado 10% en mes y medio al tiempo que goza de una cabal salud en la tasa general de inflación.

Entre los mercados emergentes más castigados en su divisa está sin duda el mexicano, hay una queja directa de los mercados a los desequilibrios en los que ha caído la economía mexicana: altos déficits en sus cuentas públicas y un nivel de deuda que se encamina a superar 50% del Producto Interno Bruto de un país que no tiene motores para crecer más de 2.5 por ciento.

En estas circunstancias, los mercados no esperan. Es evidente que la determinación de política monetaria del Banco de México mueve muchas cosas, pero las inversiones extranjeras en el mercado de capitales simplemente van y vienen en función de sus propias consideraciones.

La salida de capitales extranjeros y nacionales ha sido notable durante este año. La ligera recuperación que tuvieron estos flujos y la cotización del peso frente al dólar durante abril rápidamente se revirtieron en mayo y junio y ha alcanzado niveles importantes. El mes pasado salieron 77,000 millones de dólares de esos mercados.

Las tasas de interés exigidas en las subastas y mercados secundarios se han elevado independientemente de la estrategia de política monetaria que tengan dentro de la junta de gobierno del Banco de México.

Hasta hoy el discurso válido del banco central es el que reza como mantra que seguirán las decisiones de la Fed. Eso implicaría que durante la siguiente reunión de Banxico, a finales de este mes, deberíamos esperar que no se mueva la tasa de referencia, subida de manera extraordinaria este año a 3.75%, y que renueven el dicho de esperar al banco que encabeza 
Janet Yellen. Sin embargo, la realidad, el mercado y las presiones de ser un eslabón débil de los mercados emergentes están pidiendo lo contrario.

Hay una liga indivisible entre la política monetaria de la Fed y la de Banxico: el día que allá suban las tasas, acá tendrán que subir también.

Pero hay otros temas locales que también tienen su peso específico para obligar una defensa monetaria.

Es verdad que subir el costo del dinero no ayuda al crecimiento, pero tampoco ayudan los desequilibrios macroeconómicos en los que ha incurrido este gobierno. Eso debe anular cualquier reclamo desde la administración federal ante una actuación hoy ya esperada, exigida, al banco central mexicano.

En México la tasa de interés ya subió - val_int_tasa_160616
Foto de El Economista