Ella no se la cree

laura garza

Laura GarzaEnfoque Manual

El cuerpo y las expresiones también hablan, y de esos hay que estar al pendiente porque la política así es, siempre un arma de dos filos

No es nada nuevo, ni mucho menos revelador que la actual Jefa de Gobierno de la Ciudad de México muestre su gran cercanía y buena relación con el presidente Andrés Manuel López Obrador.

La clasificación de “MB” que López Obrador ha pronunciado ya un par de veces en el último vez, refiriéndose a la tarea de gobernar la capital por parte de Sheinbaum, la coloca en la mesa de los “afortunados” invitados a la fiesta grande.

Su presencia directamente cercana en cada uno de los eventos importantes y no tan relevantes que realiza el presidente, son mensajes claros de quién sí “está” dentro de su círculo rojo, el más íntimo.

Todos fuimos testigos de esta última vez en donde el presidente le alzó la mano derecha a la Jefa de Gobierno mientras inauguraban las primeras sucursales del Banco del Bienestar en la Ciudad de México en las alcaldías de Gustavo A. Madero, Tláhuac e Iztapalapa.

claudia sheinbaum y lópez obrador

El fotógrafo que captó la imagen que todos vimos, tomada de lado izquierdo no deja tan clara la postura del cuerpo de la Jefa de Gobierno, cosa que cuando vemos el video es mucho más evidente.

Cada que el presidente le levanta la mano ella, simulando estar una especie de mitin o de una competencia que ya ha finalizado, ella solo demuestra simpatía y un nerviosismo disfrazado de seguridad.

El cuerpo entero de ella, incluso el brazo ni siquiera está erguido en su totalidad, la muñeca de donde la toma López Obrador también está sobrepuesta, solo dejándose llevar por la fuerza de él.

Podrá levantar el dedo en señal de “yo soy” pero solo podríamos estar seguros de que es alguien cercana y con mucha confianza con el presidente., porque eso de creer que ella será la candidata para el 2024, queda en duda.

Ojo, no digo que quede en duda para la política y sus debidos movimientos internos, pero la espalda caída y un poco inclinada dice otra cosa; es como cuando saludas a alguien de mano y esa persona apenas te alcanza a rozar la suya, como si no quisiera tocarte o no le interesara en lo más mínimo ese apretón de manos.

Ella sonríe y ni siquiera sube la barbilla y se mantiene en posición erguida y segura, incluso poniendo el pecho por delante para dejar claro su orgullo, seguridad y certeza de que “es ella”.

Ella sigue lo que él le dice, nada más. Él pide aplausos y ella aplaude, él pide que camine y ella camina, el pide que levante el brazo y ella lo levanta; él pide que se siente a su lado y ella se sienta; es cuestión de ver las fotografías de los eventos en donde coinciden.

Después de los 6 segundos que dura el que él le alza el brazo “desguanzado”, como dirían los abuelos, ella camina también desganada, se balancea de un lado a otro con la cabeza un poco hacia abajo.

De nueva cuenta, él caminó y ella lo siguió.

Otra de los mensajes que deberíamos de considerarlo por ahí y no tirarlo por la borda es la lejanía con la que el presidente le alza la mano, es como una manera de mantener cierta distancia, aunque les haga creer otra cosa.

El cuerpo y las expresiones también hablan, y de esos hay que estar al pendiente porque la política así es, siempre un arma de dos filos.

claudia sheinbaum y lópez obrador
Captura de pantalla.
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