El volátil camino del peso en el 2018


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Joaquín López-Dóriga OstolazaSin Fronteras

[caption id="attachment_708448" align="aligncenter" width="760"] Foto de Reuters[/caption]


Foto de Reuters

Hace prácticamente un año la cotización peso/dólar cerraba en 22 pesos, un nuevo máximo histórico. A partir de ese máximo del 18 de enero del 2017, el peso se apreció considerablemente, llegando a 17.50 unidades por dólar en julio de ese mismo año. Sin embargo, durante la segunda mitad del 2017, la cotización peso/dólar reinició su retroceso, terminando el 2017 en 19.88 unidades por dólar, cerca de los 20 pesos nuevamente.

La depreciación del peso en las primeras semanas del 2017 estuvo principalmente relacionada con la amenaza de una nueva política económica de Estados Unidos. Asimismo, la apreciación de la primera mitad del año tuvo que ver con la percepción de que algunas de las promesas de campaña de la administración Trump más nocivas para México no se materializarían.

Por un lado, la amenaza de “confiscar” parte de las remesas se diluyó totalmente y, por otro lado, la retórica proteccionista que amenazaba con destruir al TLCAN y aplicar impuestos y tarifas a las importaciones de bienes mexicanos a Estados Unidos también fue perdiendo fuerza.

Otros factores como el alza en la tasa de interés de referencia por parte de Banxico, el decreto de repatriación a nuestro país y la falta de avances por parte de la administración Trump y el partido Republicano para impulsar una reforma tributaria también contribuyeron a que el peso se fortaleciera. Aunque el buen desempeño del peso se debió parcialmente a un panorama menos negativo para México, la realidad es que el dólar se debilitó ante casi todas las monedas de sus principales socios comerciales por motivos expuestos en la edición del 18 de enero de “Sin Fronteras”.

Aunque el dólar continuó debilitándose frente a casi todas estas monedas en la segunda mitad del 2017, el peso volvió a debilitarse cuando las negociaciones para renovar el TLCAN comenzaron a complicarse, esto a pesar de que Banxico siguió incrementando su tasa de interés. Esta situación coincidió con el comienzo de una desaceleración en la actividad económica y una persistente inflación alta en nuestro país y la aprobación de la reforma tributaria en EU.

Sin embargo, a partir del inicio del 2018, el vapuleado peso mexicano se volvió a unir al coro de monedas que se han fortalecido frente al dólar, apreciándose hasta 18.70 unidades por dólar.

De acuerdo con la encuesta Banamex, la cotización podría cerrar el año en 18.60 pesos por dólar, nivel muy cercano al actual. Sin embargo, la mayoría de los expertos coinciden en que la trayectoria será sumamente volátil.

Por un lado, hay quienes anticipan que, en los próximos meses, el dólar podría cotizarse por debajo de los 18 pesos, inclusive llegando cerca de 17.50 pesos. Para que esto ocurra, será necesario que la renegociación del TLCAN tenga un final feliz o, que en caso de que las pláticas se prolonguen, éstas se den sin mayores sobresaltos.

Si la renegociación no llega a buen puerto o las pláticas se dan con ruido y exabruptos, los expertos anticipan un tipo de cambio cerca de los 20 pesos. Sin embargo, el TLCAN no es la única variable, ya que las elecciones de julio en nuestro país traen consigo un fuerte grado de incertidumbre.

Para los especialistas, el triunfo de una opción que genere incertidumbre en cuanto a la política económica y las reformas estructurales podría generar una mayor depreciación del peso frente al dólar.

Lo que queda claro es que el peso podría tener un comportamiento muy volátil en lo que resta del año.

Como ejemplo basta ver el movimiento a la baja del martes después del anuncio en EU de imponer tarifas a las importaciones de páneles solares y lavadoras; y la recuperación del miércoles después de los comentarios del secretario del Tesoro americano señalando la conveniencia de un dólar débil para Estados Unidos.

  1. La reversión de los estímulos monetarios

    Después de casi 10 años de tasas de interés cercanas a cero y billones de dólares de inyecciones de liquidez, los principales bancos centrales han comenzado a acelerar en la ruta crítica para normalizar su política monetaria. El primer paso lo dio la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) cuando comenzó a reducir su programa de inyecciones de liquidez, el cual finalmente concluyó a finales del 2014.

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