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El verdugo visto como víctima

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Carlos MarínEl asalto a la razón

En vez de condenar el incendiario atentado a la democracia, el presidente López Obrador lamentó que las principales y “benditas redes sociales” le bajaran el switch a Trump para impedirle seguir azuzando a sus hordas

En vez de condenar el incendiario atentado a la democracia, el presidente López Obrador lamentó que las principales y “benditas redes sociales” le bajaran el switch a Trump para impedirle seguir azuzando a sus hordas.

Después del error de tardarse como ningún otro gobernante del mundo en felicitar a Biden por su triunfo electoral, desaprovechó ahora la oportunidad de ser de los primeros en reprobar los actos de la fanaticada ultraderechista que niega la derrota del orate.

AMLO recurre a la elástica política exterior mexicana de la no intervención en asuntos de otras naciones, la misma que pasó por alto cuando respaldó las marrullerías electorales de Evo Morales para perpetuarse en la presidencia de Bolivia.

En tanto que los jefes de Estado con robustas democracias (incluido el trumpista de Israel, Benjamin Netanyahu, quien opinó: “El asalto ayer del Capitolio fue un acto vergonzoso y debe ser condenado enérgicamente”) reprobaron el suceso, el mexicano, a pregunta expresa, eludió:

“Nosotros siempre hemos actuado con respeto a la política interna de otros países. Así lo establece nuestra Constitución, son principios de política exterior. No vamos nosotros a intervenir en estos asuntos que corresponde resolver, atender a los estadunidenses. Eso es lo que puedo comentar. No tomamos postura. Deseamos que siempre haya paz, que prevalezca la democracia, que es el poder del pueblo, y que haya libertades, eso es todo…”.

Pero hacia el final de su conferencia mañanera y sin que nadie le pidiera volver al tema, deploró que se vetara en el ciberespacio a Trump: “Hay una cosa que ayer —hace unos días también comenté y yo siempre digo lo que pienso—, algo que no me gustó ayer de lo del asunto del Capitolio, nada más que respeto, respeto, pero no me gusta la censura, no me gusta que a nadie lo censuren y le quiten el derecho de transmitir un mensaje en Twitter o en Face, no estoy de acuerdo con eso, no acepto eso…”.

No sabía (o no le importó) que el provocador del asalto en Washington, a la vez que convocaba a sus turbas a manifestarse ante la sede del Congreso, insistió en la mentira contumaz de que le robaron la elección:

“Caminaremos hacia el Capitolio y vitorearemos a nuestros valientes senadores y congresistas y mujeres y probablemente no estaremos animando tanto a algunos de ellos porque nunca recuperaremos a nuestro país con debilidad. Tienes que mostrar fuerza y tienes que ser fuerte. Nunca nos rendiremos, nunca concederemos (…). Conozco tu dolor, sé que estás herido. Tuvimos unas elecciones que nos robaron (…) pelearemos como el infierno…”.

Por expresiones como esas fue que lo echaron de las redes, pues llamó a impedir la certificación de Biden como presidente electo.  Notable desacierto de López Obrador.

De ninguna manera Trump fue víctima de la censura sino un persistente instigador del odio y la violencia, ésta prevista como delito no solo en Estados Unidos, sino también en México.

PD. Y si lo invita Biden, ojalá que viaje a su toma de protesta.

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