El solo canto de El Jona


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Carlos MarínEl asalto a la razón

Aunque abundan personas injustamente encarceladas y muchas más que cometieron crímenes de poca monta pero se pasan años mezcladas con peligrosos delincuentes, no es el caso, desde luego, de la mayoría o todas las 34 del caso Iguala por las que aboga la oficina en México del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, a partir de la sospecha de que fueron torturadas.

Aunque abundan personas injustamente encarceladas y muchas más que cometieron crímenes de poca monta pero se pasan años mezcladas con peligrosos delincuentes, no es el caso, desde luego, de la mayoría o todas las 34 del caso Iguala por las que aboga la oficina en México del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, a partir de la sospecha de que fueron torturadas.

Ejemplo notable de ese enfoque (coincidente, aunque parezca descabellado, con la postura defensora de los asesinos de sus hijos adoptada por los padres de Los 43 y sus abogados), es el de una supuesta “víctima” de verdugos del Ejército, la Marina, la PGR y la PF: Jonathan Osorio Cortés, alias El Jona.

Si conocen el expediente, nadie de quienes abogan por el sicario puede ignorar la declaración ministerial, la pericial psicológica y la participación que tuvo en la reconstrucción de hechos en presencia de su abogado, donde consta que sin coacción alguna da su versión con detalles aterradores de la matanza que se cometió con los jóvenes que aún vivían y de la quema de sus cuerpos en el basurero de Cocula…

  1. Son rateros, no corruptos

    El presidente Andrés Manuel López Obrador llamó ayer a los pobladores de Acambay (Edomex) a no caer en "la corrupción", como entiende el delito de saqueo de combustibles. Su audiencia de centenares lo escuchó con respeto y lo despidió con vítores luego de que repartió apoyos económicos y exhortó a que todos se porten bien y no caigan "en esas actividades"... a sabiendas de ante quiénes hablaba: 10 días antes, en ese municipio, en la comunidad San Antonio Detiña, una turba semejante en cantidad a la del viernes en Tlahuelilpan, Hidalgo, huachicoleó de una toma clandestina y es de suponerse que entre el público estuvieron algunos o muchos de los ladrones a quienes, por su extraña manera de interpretar la realidad, intenta justificar porque son "pobres".

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  2. ‘Huachicoleo’ para principiantes

    Para improvisar tomas clandestinas en ductos y poliductos basta horadarlos y colocar un grifo para extraer el combustible con la misma facilidad con que se toma el agua de una llave de jardín. Se perfora con taladro de mano y una broca de diámetro no mayor a una pulgada (lo que mide una corcholata: 2.5 centímetros), y esto se hace con paciencia para evitar las chispas y el calor (son tuberías normalmente frías, como las gasolinas, y casi heladas porque llevan ríos).

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